Mi vecina Milf en la noche de Navidad

En la noche de navidad pasan muchas cosas extrañas y esa noche con mi vecina la milf las cosas se salieron un poco de control, pero sin duda una noche que nunca olvidaré. Esa noche de navidad mi vecina estaba en mi casa ya que se había quedado sola y mientras todos estaban pasando un buen rato, yo estaba en mi cuarto viendo vídeos porno gratis, no era muy sociable pero había escuchado que la vecina había llegado y yo sabiendo que estaba buenísima quería integrarme un poco más. La noche iba lento y yo ya había estado dándole algunas miradas a mi vecina y ella lo notaba. Ella traía un hermoso vestido rojo con un pronunciado escote que dejaba ver sus hermosas tetas y la verdad ya me las podía imaginar moviéndose encima de mí. La noche pasaba y solo nos mirábamos, en algún momento mi vecina tomó la iniciativa y mientras ponía su mano muy cuidadosamente sobre su hombro y hablándome al oído me pidió que por favor le indicara dónde estaba el baño. Aunque parezca muy simple, me puse muy nervioso, ella era una señora sexy y yo un joven inexperto. Después de intentar explicarle, me dijo que no entendía muy bien y que por favor la acompañara.

En el momento de llegar al baño y a medida que nos alejábamos de las demás personas por fin podíamos hablar y ella no  espero mucho para hacer un comentario diciendo que me veía muy bien esa noche, yo hice lo mismo y le dije que ella igual lucía muy bien. Pocas palabras más pasaron hasta que al llegar al baño me dijo que lo hiciéramos que ella sabía que yo quería y se lanzó a besarme. Yo no lo podía creer, tenía semejante mujer dispuesta a estar conmigo. Todo estaba pasando muy rápido, nos metimos al baño muy rápido mientras nos quitábamos la ropa, el baño era muy pequeño así que al final ella solo se subió el vestido y yo me bajé el pantalón, subió su pierna y bajo su mano a tocar su clítoris esperando por ser penetrada. En el momento en el que sentí su rico coño, ya estaba muy mojado y cálido. Sus tetas rebotaban justo como lo había imaginado y esta tetas grandes milf estaba dispuesta a dármelo todo.

Aunque intentaba no gemir, yo podía ver por su cara que le encantaba y amaba tener mi verga dura bien adentro. De un momento a otro ella saco mi verga de su mojado coño y se puso de rodillas puso su mano en mi verga y comenzó a masturbarme mientras ella misma ponía tres de sus dedos adentro de su rica vagina. Cada vez era más intenso hasta que finalmente me hizo terminar dejando caer todo mi semen sobre sus hermosas tetas. Después de eso, ella se limpió me dio un cálido beso y salió del baño, yo no podía creer lo que acababa de pasar pero estaba seguro de que siempre iba a recordar esa noche.

Con mi abuelo en la piscina

Era una linda tarde de verano y yo como de costumbre estaba en casa de mis abuelos, mi abuela había salido a comprar comida y yo estaba en la piscina con mi abuelo quien tomaba el sol. Yo soy una jovencita de 19 años con muy buenas tetas y piernas grandes así que estaba tomando el sol y disfrutando el agua mientras mi abuelo estaba en una silla a un lado mirando su celular. Después de un tiempo empecé a notar que mi abuelo me miraba un poco más y más y la verdad eso me excitaba un poco.

Después de pasado un rato decidí acostarme un rato de espaldas y tomar el sol, pero al momento de voltear a ver a mi abuelo pude ver cómo es la bermuda que llevaba puesta se le marcaba una gran verga muy dura. Estaba muy ansiosa sobre que debía hacer, mis pezones se pusieron duros y de inmediato pensé en esos vídeos porno incestos que había estado viendo. Me acerque un poco más por medio de la piscina y espere a ver qué decía. Para mí sorpresa, decidió meterse a la piscina conmigo y yo ya estaba preparada.

Después de nadar un poco se acercó a mí y me habló un poco, mientras lo hacía se iba acercando más hasta que no resistí y mandé la mano a su duro pene. El se sorprendió, pero me sonrió ya quería sentirlo adentro de mi vagina. Me fui hacia un muro en la piscina y me puse de espaldas de inmediato pude ver cómo por debajo del agua movía su mano. Me volvía loca ver cómo mi abuelo se masturba. Se acercó y apretó mi culo, puso una mano en mis tetas y empezó a besarme el cuello, yo ya quería que me lo metiera

Fue muy loco, abrió mis piernas y lentamente puse su gruesa y dura verga en mi vagina, empecé a gemir muy fuerte mientras el apretaba mis tetas, decidí darme la vuelta y poner mis piernas alrededor de su cintura y así sentirlo mejor, empezó a hacerlo más duro y yo estaba a punto de terminas, el besaba mis tetas y con sus manos apretaba mis nalgas mientras movía sus caderas. A pesar de ser un viejo aún se movía muy bien.

Después de un rato de placer me dijo que estaba a punto de terminar, así que le dije que saliera de la piscina y que lo hiciera en mis tetas. Salimos y yo me puse de rodillas mientras el se masturbaba sin separar una de sus manos de mis tetas hasta que estalló y las llenó todas de leche, yo mientras tanto, me tocaba debajo de mi tanga mientras sentía la leche calentita en mis pechos.

Después, solo me miró, sonrió y se fue. Yo me metí a la piscina para limpiarme un poco y esperar a la abuela. Ahora, de vez en cuando me gusta ir a visitarlos y aún mejor cuando mi abuela no está en casa para así poder repetir esa rica tarde en la piscina.

Mi hermana y mi prima

Era navidad y toda la familia estaba reunida. Ya había pasado la cena y la media noche así que los mayores estaban en su mayoría borrachos o durmiendo. Yo estaba con mi hermana y mi prima, ellas eran más grandes que yo, pero aún así podía notar a mi hermana cachonda. No lo podía esconder, había estado mirándose con mi prima de una manera muy directa durante toda la noche.

De un momento a otro noté como se ambas subieron las escaleras, yo me quedé en la sala, pero ya sospechaba que iban a hacer algo. La verdad, es que mi hermana estaba buena. No muy alta, delgada y en ese momento llevaba un short muy corto y un suéter. Mientras que mi prima era un poco más baja y llevaba un vestido que dejaba ver sus piernas delgadas pero un culo redondo que me había tenido imaginándolo desnudo desde que llegó.

Ya habían pasado unos 15 minutos desde que subieron y aún no había señal de ellas. Yo estaba poniéndome algo ansioso, pero la idea de imaginarias a ambas teniendo sexo empezaba a poner algo duro. Pasado el rato, decidí subir a ver dónde estaban, miré los cuartos y no las encontré así que solo quedaba el baño.

A medida que me acercaba podía escuchar unos gemidos muy leves. Cada vez que me acercaba más, mi verga iba poniéndose aún más dura porque imaginaba lo que había adentro. Esperé por un momento antes de entrar, pero después de tocarme un rato por encima del pantalón tomé la decisión de entrar.

Para mí sorpresa, vi como mi hermana tenía sus dedos en la vagina de mi prima mientras mi hermana se tocaba sola. Las dos se quedaron atónitas. Pero inmediatamente me dijeron que por favor no dijera nada. Yo no pensaba decir nada. De hecho, quería seguir viendo.

Mi prima bajó su mirada y vio como mi pene sobresalía. En ese momento, mi hermana dijo: “ven, ayúdame”. Tomó mi mano, y la llevó a la rica vagina de mi prima. Estaba tan mojada que mis dedos se deslizaron hacía adentro haciéndola gemir mientras mordía sus labios.

Mi hermana sabía que estaba haciendo un buen trabajo, así que empezó a masturbarme mientras con su otra mano seguía tocándose. Los tres estábamos gimiendo empapados en sudor. Podía ver cómo los pezones de ambas se marcaban y ponían duros, yo ya estaba a punto de terminar.

Mientras les decía que quería correrme, ambas se pusieron de rodillas. Yo me levanté y empecé masturbarme mientras veía como mi hermana abría su boca y mi prima ponía sus manos en sus tetas juntándolas y alistándolas para mí. Yo no soportaba más, y mientras mi semen salía de mi pene, podía ver cómo sus tetas y boca se llenaban de él. De verdad les gustaban y lo saborearon entero, justo como lo había visto en unos vídeos pornoincestos.

Al parecer fue una buena idea subir a ver qué hacían porque lo repetimos un par de veces en esa navidad.

Una tarde con mi vecina

Era una tarde normal, estaba aburrido y para pasar el rato estaba navegando por es .porn. No tenía mucho que hacer así que salí a caminar. En ese momento, una vecina me llamó, dijo que me necesitaba. Era la vecina del 2b. Al momento de llegar abrió la puerta y con una cálida sonrisa me dijo que entrara. Era raro, no éramos muy cercanos.

Después de un rato de charla me dijo que en realidad lo que necesitaba era ayuda para mover una mesa de su cuarto, así que le dije que no había problema. Era verano, hacía calor y mi vecina vestía unos leggins ajustados y una blusa escotada que resaltaban su hermosa figura. Tenía muy buen cuerpo.

Al momento de llegar a su habitación, pude ver qué la mesa no era muy pesada así que la llevé yo solo. No tomó mucho tiempo. Mi vecina no paraba de agradecerme y yo solo decía que no era la gran cosa, pero hubo un momento en el que preguntó si había alguna manera de pagarme. Noté doble intención en esa pregunta así que con una sonrisa bajé la cabeza. Ella pareció entender porque se acercó y me dio un beso, tomo mis manos y las llevo a su culo. Estaba tan firme que mi pene se empezó a poner duro y ella pudo sentirlo.

Quería arrancarle esos leggins para ver ese culo redondo, pero ella empezó por su blusa. Tenía unas tetas hermosas, con sus pezones cafés que procedí a besar. Ella ya estaba trabajando mi pene con su mano y lo hacía muy bien. Después de un rato le quité los leggins dejando al descubierto una tanguita negra que pasaba por la mitad de su vagina, la cual ya estaba bastante mojada. Era una de esas mulatas cachondas que me encantaba coger.

Estaba desesperada por montar mi pene así que la ayudé a subirse y ella con sus manos lo acomodó, pude ver en esos ojos que le encantaba, lo estaba cabalgando a un ritmo increíble mientras gemía y sus hermosas tetas rebotaban. Quería verla terminar así que la puse de espaldas sobre la cama y seguí fallándola con más fuerza y mas rápido, sabía que iba bien porque sus uñas estaban sobre espalda cada vez más fuerte y la expresión en su cara me decía que iba por buen camino.

Era increíble lo rica que estaba, podía ver en su cara como estaba apunto de hacerla acabar y sin mediar palabra y de un grito vi como su vagina llenaba mi pene de fluidos a la vez que mi semen chorreaba por sus piernas en un grito de desahogo y placer. Estábamos exhaustos, pero sabía que la había follado tan bien que a lo mejor me llamaría después para ayudarla con más cosas.

Después de un rato, tomé mis cosas y me preparé para salir, no sin antes dejarle saber a mi vecina que me podía llamar cuando quisiera para ayudarla a mover sus cosas. Sin duda, una tarde que nunca olvidaré.

Mi madre caliente

Eran las 4 de la tarde, me había quedado en la escuela a hacer un poco de trabajo extra para subir una nota, pero no dejaba de pensar en mi madre caliente. La había visto tomándose unas fotos a solas en su cuarto de sus tetas, y curiosamente me llamaban la atención. Ya la había avisado a mi mamá que llegaría un poco más tarde de lo habitual. En ese momento, recibí un mensaje de mi mamá que decía: “ven rápido, no hay nadie más en casa”. Sabía que se había equivocado, pero me intrigaba el echo de pensar en que quería hacer mi madre sola en casa.

Mi mamá era alta, tenía un buen cuerpo, siempre iba al gimnasio, grandes piernas y buenas tetas. Mis amigos siempre hacían comentarios al respecto. Me dirigí a casa lo más rápido que pude, la idea de pensar en mi mamá con sus grandes tetas gimiendo de placer hacía que en el camino mi pene se fuese poniendo duro.

Antes de entrar, intenté no hacer ruido y abrí la puerta lentamente. No parecía haber nadie, pero a medida que entraba más empezaba a escuchar unos gemidos que venían del cuarto de mamá. En ese momento, ya mi pene estaba tan duro que se podía ver prominente sobre mi pantalón. Al asomarme al cuarto, pude ver a mi madre con sus piernas abiertas. Mientras con una mano tocaba su vagina la otra pellizcaba uno de sus pezones. La cara de placer que tenía hizo soltará mi mochila en el suelo interrumpiéndola.

Ella me miró y dijo exaltada: “¿Qué haces aquí?”. Le expliqué que había salido más temprano. Mientras se tapaba con una toalla me decía: “no estaba haciendo nada malo, además ya estás grande como para que me entiendas”. Mientras pronunciaba esas palabras, su mirada bajó hacia mi pantalón.

“Hijo, ¿y eso por qué?”, preguntó ella mientras se acercaba. “¿Acaso te gustó lo que viste?”. Yo no sabía que hacer, en eso ella se acerca aún más y pone su mano en mi pene sobre el pantalón. “Que duro está”, dice. Yo tímidamente pongo mi mano en una de sus tetas. En ese momento, siento como ella baja mi pantalón y toma mi pene. Yo estaba a punto de estallar cuando ella empezó a masturbarme. La escena era increíble, cómo en uno de esos videos porno incestos. Era increíble ver cómo sus tetas con esos duros pezones se movían al ritmo de su mano.

Yo intentaba no terminar pues se sentía muy bien. Mientras ella llevaba mi pene a su boca podía ver con su otra mano frotaba su vagina, estaba tan mojada que sus dedos escurrían. De un momento a otro me preguntó: “¿Hijo, quieres hacerme terminar?”. Yo no lo dudé y dije que si. Ella me recostó en la cama y con mucho cuidado puso mi pene en su jugosa vagina, podía escuchar lo mojada que estaba mientras gemía, sus tetas brincaban, era maravilloso.

Ya en un momento no pudo contenerme más y descargué todo mi semen adentro de ella. Ella pareció disfrutarlo porque sonrió, estábamos empapados, ella se bajó de mí, me miró y me dijo: “buen chico”.

Parece que mamá puede enseñarme más cosas.

Abuelos follando no es tabú, es vida.

Hay quienes piensan que quizás la vida sexual de una persona se termina conforme se va envejeciendo, y puede que se tenga algo de razón, pero sólo aquellos que lo permiten apagan el fuego de la lujuria voluntariamente.

Qué delicia debe ser vivir plenamente hasta tus últimos días, dar y recibir placer del bueno sin importar tu edad.

Cada día más, gracias a los avances de la industria farmacéutica podemos tener a nuestro alrededor más abuelos follando y pasándolo de lo lindo con sus amantes. Unos más atrevidos que otros, se decantan por disfrutar de coños jóvenes y frescos, tetas firmes y juveniles que le hagan recordar la virilidad de aquellos tiempos de juventud.

Esos tienen encuentros realmente calientes que los vuelve a la vida, que les hacen sentir que nada es imposible y que los años que le restan en el plano terrenal deben ser disfrutados al máximo, sin ningún tipo de restricciones. Además, cada vez son más las chicas jóvenes que prefieren tener como pareja sexual a un experimentado hombre mayor, ya que saben que con ellos el placer está garantizado. Estos hombres a lo largo de su vida han acumulado un sin fin de artimañas y habilidades sexuales que cualquier joven hoy desearía tener, por lo que las chicas están más dispuestas a disfrutar de ellas.

Y si alguien lo que está es buscando más perversión, la encuentra al mirar a calientes abuelos follando con chicas de su familia. Estos ancianos quieren experimentar al máximo con sus pollas veteranas, y teniendo unas cuantas guarras disponibles y sin escrúpulos, hacen realidad sus más bajas fantasías sexuales al consumar incestos.

Las familias tienen sus secretos, y muy probablemente uno de los más comunes son los encuentros incestuosos entre sus integrantes. Los abuelos en su afán por vivir intensamente sus últimos días, se lanzan a la conquista de sus nietas e hijas más atrevidas, ellas con su sexualidad en plena explosión y con la aberración en sus venas, se aventuran en esos encuentros pervertidos e inolvidables que las hacen alcanzar el clímax más intenso de sus vidas.

Hay una gran variedad de videos porno incestos con estos abuelos calientes que no pierden la oportunidad de seguir explorando su sexualidad, y se comportan como verdaderos sementales.

Sus pollas se vuelven grandes y duras, como en sus tiempos más viriles, cuando una boca sucia y juvenil las alberga en su boca. Cada mamada y cada caricia la disfrutan como si no hubiera mañana, y es que quizás para algunos no lo hay.

Cada una de esas experiencias calientes suman estrellas a sus varoniles historiales de conquistas y placeres.

Quizás este comportamiento para algunos no es el correcto, ya que piensan que un hombre ya de avanzada edad sólo debe esperar en una silla su destino, sin colocarse por un momento en sus zapatos. Seguramente, los que hoy critican llegarán a esa edad deseando tener ese fuego encendido como algunos cachondos abuelitos que si saben disfrutar de la vida en todos sus matices, y procurarán tener sus propios vídeos incestuosos que le recuerden lo vivos que están.