Follando con la sobrina pelirroja de mi vecina

Era una tarde muy normal en mi casa, yo recién me había mudado y estaba viviendo solo hace muy poco así que estaba viendo unas muy buenas películas porno, en una de esas había una chica pelirroja que me estaba volviendo loco, me la ponía tan dura ver cómo le partían el culo que me hacía terminar enseguida. Mientras veía la película sonó el timbre, era el vigilante del edificio, había llegado un paquete y debía ir a recogerlo. Corté mis actividades y bajé, vivía en el piso 9 así que la bajada no era necesariamente rápida en el ascensor, bajé, firme y subí con mi encomienda, todo muy normal hasta que al momento de entrar al ascensor una hermosa pelirroja se subió conmigo. Era una chica perfecta, vestía un vestido corto de flores, tenía unas piernas grandes y pechos pequeños, era la primera vez que la veía en el edificio.

Para mí sorpresa ella me habló, era una charla muy normal de vecinos, solo el saludo, pregunto por el clima y no pasó a más, al momento de llegar a piso nuevo pude ver cómo ella también se bajó y caminamos en la misma dirección, resulta que era la sobrina de mi vecina, y era su primer día en el edificio.

Muchas veces había dejado pasar oportunidades con chicas, y algo en mi cabeza decía que está vez no podía ser así, tomé mucho vamos y justo antes de que llegara a su pierda le dije que si quería ir a mí apartamento a charlar un rato, ella sonrió y dijo que si, mi corazón latía rápido y creo que el de ella igual.

La tarde iba bien, estábamos contando nuestras vidas y riendo, hasta que en un momento ella se abalanzó sobre mi y empezó a besarme muy apasionadamente. Yo no era el más experto o el mejor en esas situaciones, pero para mí fortuna ella tomó toda la iniciativa y tomo mi mano y la llevó bajo su vestido, era delicioso, su vagina ya estaba tan mojada que cuando metí mis dedos estos entraron fácilmente y ella soltó un gemido y mordió mis labios. Era como los vídeos porno de pelirrojas cachondas que había estado viendo. Ella estaba desesperada intentado quitarme el cinturón, decía en voz alta que lo quería sentir adentro y eso me ponía muy duro. Después de un momento logró quitarme el pantalón y pudo ver mi gruesa verga ya escurriendo un poco, sin pensarlo dos veces, se subió en él y empezó a dar unos sentones que hacía que su cara de placer y gemidos parecieran el cielo.

Y ese fue el cielo con mi diosa pelirroja, ambos terminamos juntos, empapados, su vagina rosada escurría mi semen y en mis piernas estaban todos sus jugos, durante un buen tiempo, la sobrina de mi vecina se convirtió en mi visita recurrente y una de mis favoritas, cada vez haciéndolo más rico hasta dejarla con las piernas temblando y esperando para repetir las veces que quisiera.