Mi mamá se pone caliente

Era una noche fría de esa de esas de invierno y solo estábamos mi mamá y yo en casa. Ella preparaba la cena y yo estaba en mi cuarto viendo porno, últimamente había estado viendo vídeos porno de milfs. Había Sido una semana larga y yo últimamente había visto a mi mamá un poco más detalladamente. Se conservaba muy bien, era de esas mamás que van al gimnasio y se conservan muy bien. Piernas grandes, cintura pequeña y unas tetas pequeñas pero muy hermosas. Esa noche la había estado viendo muy de cerca, y cabe destacar que mi relación con mi mamá no era mala y de hecho somos muy cercanos. Al bajar a ver qué iba a hacer de comer, me encontré con la sorpresa de que estaba vistiendo su pijama, la vista era increíble, usaba unos shorts cortos y una blusa sin sostén que dejaba ver sus pezones bajo la misma. No podía contenerme, tantas fantasías las tenía justo en frente y yo las quería hacer realidad en ese mismo momento.

Mi mamá no era ninguna santa y ella sabía que yo la estaba mirando con morbo, lo podía notar porque se agachaba y ocasionalmente se subía sus shorts casi que dejando ver su rica vagina. Yo estaba sentado al otro lado de la sala, con mi verga muy dura sin saber que hacer. En ese momento, decidí cometer la locura que inició todo y empecé a masturbarme suavemente, siendo muy cuidadoso de que no me viera, pero la suerte no estaba de mi lado y ella de inmediato se dio cuenta.

Mientras estaba haciéndolo, mi mamá volteo a verme y yo no fui lo suficientemente rápido para ocultarlo. Ella se acercaba muy lentamente y yo no tenía de que podía pasar, no sabía ni siquiera a dónde poner mis ojos. Después de llegar a dónde estaba me miró a los ojos y me sonrió, yo estaba sorprendido pero muy intrigado de lo que podía pasar. Ella, sin quitar su mirada de la mía, se puso de rodillas e inmediatamente puso su mano en mi pene, yo estaba a punto de estallar en ese momento ya que estaba cumpliendo mi fantasía. Era increíble, no lo tenía todo en la boca pero lo estaba lamiendo de arriba hacia abajo y su cálida lengua me estaba haciendo gemir mientras intentaba no terminar muy rápido.

Finalmente, ella se lo llevó a la boca por completo, lo chupaba cómo si fuese una paleta y le encantaba el sabor, ya yo estaba a punto de estallar cuando ella me pidió que por favor le terminara en la boca, me decía que quería sentir todo el sabor así que decidí dárselo todo a mi mamacaliente. Yo no podía más y lo hice, llené la boca de mi mamá de semen. Era muy excitante ver cómo lo saboreaba y mientras se levantaba me decía que me alistara para la cena. Sin duda lo repetimos un par de veces y el postre estuvo mucho mejor después.