Mi prima en el baño

Yo era el chico callado de la cuadra, nadie hablaba o se acercaba a mi. Pero todo cambio cuando por la época de navidad mi prima vino a visitarnos, ella tenía 18 y era muy cercana a mi hermana por eso cada que tenía la oportunidad venía a vernos. Ella me encantaba, era rubia, tetas grandes, culo redondo que todos mis amigos admiraban. La tarde de su llegada yo había estado viendo unos vídeos de porno incestuoss que me hacían pensar en lo afortunado que debía ser poder tocarla o por lo menos admirar su cuerpo tan perfecto. Cada que salía alguien se acercaba y me preguntaba por ella, era la sensación, era la única manera de que me hablaran un poco. Yo no decía mucho, puesto que ella ni me miraba más de lo necesaria y yo sentía que no le podía quitar los ojos de encima.

Una mañana de Domingo, todos dormían hasta tarde y yo me levanté a eso de las 9 al baño, al momento de llegar, la puerta estaba cerrada y pude escuchar que alguien se estaba duchando. Se me hizo muy extraño ya que todos en mi casa se despertaban tarde los domingos, así que quizá no era nadie de allí, podría ser mi prima. No me importaba mucho, tenía que ir, así que abrí la puerta lentamente y entré, no quería ver nada, solo quería orinar. Nuestra ducha era muy fuerte así que ella no me pudo escuchar, además de que la puerta de la ducha amortiguaba un poco el sonido.

Todo salió bien, pude hacer lo que debía hacer y ya iba a salir silenciosamente cuando ví en el suelo sus pantis blancas. Lo pensé por un momento, las tomé en mis manos y las olí, quería saber a qué olía ella. Mi pene se puso duró, y no podía resistir más debía tocarme, tenía que dejarlo salir, así que comencé a hacerlo. Mientras me masturbaba, estaba al pendiente de que la ducha no sé detuviera, sus pantis tenían todo su olor, y eso me volvía loco. De repente, si. Que la ducha sé detuviera, mi prima abrió la puerta y me vio, con sus pantis en una mano y mi pene en la otra, creo que no había mucho lugar para explicar la situación.

Ella parecía sorprendida, pero no enojada. Su cabello escurría, no veía su cuerpo pero la escena me era increíble. Pero más increíble fue lo que sucedió después. Me dijo: “es mejor que termines, tal vez así te motives más” movió la puerta y me dejó ver todo su cuerpo, sus tetas eran perfectas, su culo, redondo y su vagina perfectamente depilada me hacía querer comerla toda. No te tardes mucho, fueron sus palabras antes de que me empezara a masturbar tan rápido como pude, un chorro de semen voló a la pared del baño mientras ella reía. Esa navidad fue increíble, porque nadie sabía que yo era el que se folla a su prima, la buena que todos querían.