Oral a mi compañero de cuarto

La convivencia con mi nuevo compañero de cuarto no fluía muy bien, cuando recién llegó pensé que íbamos a ser buenos amigos, el se veía agradable, alto, atlético, moreno, justo como la clase de chicos que me gustaban, esa clase de chicos que dejaban a las chicas enculadas. Pero hoy era un chico y a lo mejor esa era la razón por la que el no hablaba, quizá el echo de que fuera gay no le agradaba del todo. Una tarde en la que no tenía clase y decidí quedarme en case, el llegó. Parecía que venía de entrenar porque venía sucio y sudoroso. Me encantaba, me parecía muy sexy pero evidentemente no lo podía decir nada al respecto. Me acerqué a él, quería hacerle conversa, total vivíamos juntos y eventualmente debíamos hablar. El era agradable, no decía la gran cosa pero tampoco se veía una mala persona.

La conversación estaba fluyendo, y mi mirada no dejaba de ver sus carnosos y grandes labios. El lo empezaba a notar y se comenzaba a acercar cada vez más. Podía oler su sudor, ver su sudor escurrir, su respiración un poco agitada. Di el paso más grande y decidí besarlo, esperando un golpe o la peor de las resoluciones, pero para mí sorpresa, el tomo mi cara y bajo su mano a mí pierna mientras el beso se hizo más intenso.

Por mi mente pasaban Miles de cosas, el sé levanto, quitó su camisa y bajó su pantalón. Su verga negra inmediatamente salto de lo dura que estaba, y me pidió que se la chupara. Era el paraíso, su verga era grande, curvada hacia la izquierda, lo cual decía que si iba a sentir muy bien cuando me penetrara.

Su verga estaba salada, el venía de entrenar y más encima tenía ya un poco de semen, parece que estaba caliente mientras me basaba, yo quería que me penetrara pero él quería terminar en mi boca. Por supuesto no podía hacer enojar a mi compañero, quería complacerlo siempre, así que comencé a mover mi mano rápido al ritmo de mi boca. El movía su pelvis cómo si la estuviera penetrando y ya le decía que terminaría pronto. Siguió moviéndose rápido, dijo que no podía aguantar más y justo como en esos vídeos de folladas calientes tomó mi cabello lo jaló y metió su verga tan adentro en mi boca que sentí como si la tragara. Su leche llenó mi boca e hizo que me ahogara, tanto que me hizo empujarlo de inmediato. Mi boca escurría semen y su cuerpo aún seguía tensionado y agotado.

Después de eso lo repetimos muchas veces, pasamos de ser dos compañeros de cuarto que no hablaban a dos compañeros que no podían estar más de dos minutos juntos sin quitarse la ropa. Sin duda, el mejor compañero que he tenido, ya que las veces siguientes el no solo terminó en mi boca, pero lo hizo en su lugar favorito, un lugar que le pertenecía solo a él y a nadie más.