Follando con mi cuñado

Era la tarde de navidad y yo estaba en casa de mi familia, todos estábamos reunidos y había mucha familia que no veía hace tiempo. Yo tenía 21 años y ese día llevaba una falda corta y una blusa que marcaba mis pechos muy bien, la noche anterior había escuchado a mis cuñados follando todo el tiempo, los cuartos estaban muy juntos y al parecer yo era la única soltera de la familia. Nada me sorprendía ya, solo que estaba soltera y me la pasé masturbándome un poco mientras escuchaba como mis cuñados follaban duro, podía ver en sus caras al día siguiente lo feliz que la habían pasado y la verdad me daba mucha envidia. Los novios de mis hermanas todos estaban buenísimos, estaban como me gustaban y ya había notado varias miradas ese día, así que decidí ponerme un poco traviesa. Me puse la minifalda sin nada por debajo y empecé a jugar con ellos.

Mi cuñado estaba sentado en la sala viendo tele así que me senté al frente con las piernas bien abiertas para intentar llamar su atención, no tomó mucho cuando pude sentir como me miraba y ni siquiera disimulaba, yo lo miré le sonreí y me paré al baño esperando que el entendiera la señal y me siguiera quería que me metiera la verga y me quitara las ganas.

Llegué al baño y cerré la puerta sin seguro esperé un minuto hasta que el entró. Traía una pantaloneta corta y podía ver cómo su gruesa verga se marcaba, sin preguntar nada, le dije que su pusiera de rodillas, subí un pie en sus hombros y le dije que me comiera toda. El claramente obedeció y empezó a comerme la vagina deliciosa, jugaba con su lengua en círculos en mi clítoris mientras con su mano metía dos dedos muy lentamente en mi vagina que estaba escurriendo de a poco. El baño era muy pequeño, así que le dije que se sentara en el piso, mientras lo hacía, sacaba su verga la cual ya se encontraba bien mojada, la tomé con mi mano y lo masturbe rápidamente, preparándolo para meterla en mi vagina, me subí y lo acomodé, estaba tan mojada y caliente que su pene entro sin problemas, y si que se sentía bien.

Saltaba sobre el como loca, quería gritar y gemir, pero no quería que nadie nos escuchará, mis pezones estaban duros y yo quería que el terminara adentro así que le dije, el obedeció y cuando estaba apunto de hacerlo, tomo fuertemente mis caderas y las apretó, pude sentir todo su semen adentro mientras sus ricos espasmos metían aún más su rica verga dentro de mi. Ambos estábamos exhaustos, el sexo entre cuñados nunca cae mal, le dije que se fuera y el cómo siempre me obedeció, esa no fue la última vez que lo hicimos, definitivamente nos divertimos mucho durante toda esa navidad, en el baño, en su cama, en la mía, y mientras la puta de mi hermana no estaba, yo le enseñaba a su novio como coge una mujer de verdad.