Abuelos cachondos

No siempre las cosas resultan como parecen y a veces la vida te sorprende, un día estás en casa y al otro en viendo excita a tus abuelos follando. Para empezar, todo ocurrió en casa de mis abuelos, yo estaba quedándome allá el fin de semana y yo siempre había llevado una buena relación con ellos. El caso es que ese fin de semana no fue muy bueno, mi novio estaba en otra ciudad y ya llevaba un buen rato sin sexo, lo más cercano había Sido tocarme un rato mientras veía las fotos de la verga que mi novio me mandaba. Ese fin de semana fue largo y aburrido, mis abuelos no están muy viejos y se mantienen en muy buena forma, mi abuela tiene algunos tatuajes, unas tetas firmes y un culo redondo que conserva muy bien gracias a qué siempre ha practicado deporte, y mi abuelo es un hombre grande que en su pasado practicaba boxeo y por ende tenía muy buena forma física. Una tarde cuando volvía de hacer unas compras me sentía algo caliente, había estado mandándole mensajes calientes a mi novio y alguna nude y mi coño estaba mojadito y listo para ser consentido.

Al llegar a mi cuarto, me tumbe en la cama, me quita mi falda, abrí mis piernas y me comencé a masajear mi clítoris, estaba tan caliente, mis pezones duros y mientras con una mano masajeaba mis tetas, con la otra metía mis dedos lentamente en mi vagina que ya estaba muy húmeda. Todo iba muy bien y estaba intentando no gemir mucho cuando de repente, del cuarto de el lado comencé a escuchar unos gemido fuertes que pedían más y más. Se trataba del cuarto de mis abuelos, estaba teniendo sexo y al parecer ambos lo disfrutaban mucho. La curiosidad me estaba matando, además que ya de por sí estaba muy cachonda. Con mis piernas débiles y desnuda caminé hasta la puerta de mis abuelos dónde por una pequeña hendidura podía ver qué era lo que sucedía al otro lado. Al poner mi ojo pude observar como mi abuelo estaba acostado en la cama y mi abuela estaba cabalgando su verga mientras apretaba sus pezones y se movía como ni siquiera yo podía hacerlo.

Estaba muy caliento y sentía como mi coño estaba palpitando y se empezaba a mojar más así que decidí aprovechar y bajar mi mano para satisfacerme un poco. Era increíble ver cómo las tetas de mi abuela rebotaban mientras yo metía y sacaba los dedos de mi mojada vagina mientras mis pezones se ponían muy duros. Ella gemía y yo intentaba no hacer ruido cuando de repente vi que ella se bajó y empezó a chupársela a mi abuelo, para mí sorpresa el la tenía muy grande y eso me puso aún más cachonda, era fantástico ver follando abuelos mientras yo intentaba no gritar al venirme. Al final, intenté volver a mi cuarto en silencio impactada y pero muy satisfecha con lo que acababa de hacer, pero la sorpresa no terminó ahí porque en la hora de la cena mi abuela me preguntó que si me había gustado lo que había escuchado. Desde entonces voy más seguido a casa de mis abuelos.

A todos nos gusta el porno incestuoso

Una de las fantasías más comunes de las relaciones entre familiares, por más aberrante que pueda parecer es el sexo entre hermanos y el sexo entre primos. Es por ello que los videos porno incestos son tan abundantes en las páginas web, porque más allá de representar pecado, escenifican una realidad que se oculta en muchas familias.

Esta categoría de porno incesto es muy popular por su poco contenido de historia y mucho contenido de sexo. En ellas podemos ver chantajes entre hermanos, sexo entre primos gay, sexo madre e hija y novio, madre enseñando a su hijo a tener sexo, entre otras. 

Se puede entender que este tipo de espectáculo es muy excitante por ser un tabú con poco nivel de aceptación ante la sociedad, ver una relación amorosa entre familiares directos es una píldora difícil de digerir, pero debemos admitir, a todos nos gusta mirarlo.

El morbo que provoca un video de porno incesto donde una madre enseña a su hija como hacerle una mamada de polla a su novio es mucho mayor que el que produce ver una escena de sexo con una pareja sin estos lazos sanguíneos. Quienes más lo critican seguro son quienes más gustan de mirar e imaginarlo, esto en muchos casos es una realidad.

Los videos de porno incesto son muy populares porque, generalmente, en las familias siempre existe algún primo o hermano que alberga desde la infancia sentimientos hacia un familiar y para no seguir reprimiendo sus emociones, busca un tipo de alivio o desahogo y, esto lo consigue en abundancia y sin mucho problema en internet. 

Así que, ver un video de sexo entre primos suele ser muy común por lo que representa en sí, algo que va más allá de la perversión o el rechazo social, es platónico, prohibido y excitante, un misterio nunca resuelto, capaz de albergar las sensaciones más enérgicas que pueda contener un ser humano. Algo mágico y prohibido entre familiares. 

Ahora, sin tapujos ¿Qué es lo que más nos gusta de los video porno incesto

La divertida y poco convincente sorpresa de que está mal 

Entre las escenas más comunes de porno incesto tenemos la de la madre que sorprende a su hija teniendo sexo con su novio. Al principio, ella los mira curiosa, pero al calentarse, decide participar. Así que se arma de valor y hace acto de presencia en la habitación. Los jóvenes se sorprenden, pero el chico propone que se una acción, esta accede y su hija también, de esta manera realizan el trío más erótico y caliente de la web.  

El tonto chantaje

Otro recurso usual  es el chantaje, aunque siempre es una tontería que seguro se puede resolver de una manera más simple, el chantaje es una de las más fieles llaves que abre las puertas para el sexo entre primos. 

Unas cuantas copas demás

La historia se suele dar con dos primos que tienen mucho tiempo sin verse. Salen a divertirse a una disco y regresan a casa con unas copas de más. Se sientan en el sofá a mirar algo de porno incesto y comienzan a tocarse. Una cosa lleva a la otra y los chicos terminan teniendo sexo duro en el sillón. 

Claro está, seamos honestos, no son estos simples argumentos lo que nos importa, es en lo que va desembocar esa corta historia lo que ocupa nuestro interés. Seguro que has visto al menos uno de estos casos, te recuerdas de ello y ahora te dieron ganas de mirar un poco más. Vamos, no te culpes, deja los tabúes a un lado y ve a disfrutar.

La familia y el sexo

Hablar de sexo no es un tema que podría considerarse como un tópico familiar para la mayoría de las personas. El placer y la lujuria parecen palabras vetadas de por vida en la conversación de una familia decente, dejando en sus integrantes siempre mucha curiosidad al respecto la cual, deben apaciguar en otro lugar.

Claro está, que no es la excepción de la regla, pues hay quienes disfrutan de compartir experiencias y comentarios respecto al tema sin vergüenza alguna. En estos casos el porno familiar y el pornoincestos es un tabú liberado que consiguen justificar de cualquier modo.

Puede que hablar abiertamente de sexo no es algo muy común, aunque en estos días el sexo y sus diferentes maneras de disfrutarlo sí que lo es. Esta batalla interna y social prevalece ante la satisfacción oculta de fetiches y deseos pecaminosos que abundan en la sociedad.

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