En la sex’ shop con mi hermana

Era una tarde muy normal y yo estaba con mi hermana de compras en el centro comercial, ya habíamos comprado lo necesario y estábamos descansando un poco de tanto caminar. Después de ver mi celular un rato vi que tenía abierta la ventana donde estaba viendo porno antes, estaba viendo pornoincestos y la verdad eso me ponía muy caliente, y más teniendo a mi hermana al lado, con sus tetas pequeñas, falda corta y un culo grande delicioso.

Después de pensarlo un rato decidí decirle a mi hermana que fuéramos a una sex shop, pensé que sería divertido y al parecer a ella le gustó la idea. Nos dirigimos a una a ver qué juguetes tenían y pudimos ver en una de las paredes un televisor en el que estaban pasando una peli porno, dos chicas tenían sexo y gemían muy rico. Pude ver a mi hermana de reojo y vi cómo mordía sus labios. Mi hermana quería comprar unas tangas así que decidió pasar al probador a ver qué tal le quedaban y yo como una buena hermana fui con ella.

Ya en el mostrador ella se quitó toda la ropa, dejando así ver ese delicioso culo y esa rica vagina que sentía que quería probar por completo. Justo en el momento en el que se agachó a ponerse su ropa interior decidí poner mi mano en una de sus nalgas. Ella solo me miró y río, pero entonces decidí hacer algo mucho más atrevido y bajé más hasta que mis dedos rozaron su húmeda y rica vagina.

Pude ver en el espejo su cara, y parecía que me le molestaba. Así que sin pensarlo dos veces puse dos de mis dedos adentro bruscamente y gimió tan fuerte que inmediatamente se tapo la boca con su mano para que no la escucharán. Yo sabía lo que iba a pasar, mis pezones se pusieron duros y mi vagina quería que la tocaran, quería coger duramente en ese lugar.

Así que ahí estábamos, en la sex shop dos hermanas calientes y con ganas de coger. Ella lo entendió así que se puso de rodillas, bajó mi pantalón y mis bragas, puse una pierna en la silla de al lado y empezó a comerme, se sentía tan rico, con su lengua jugaba con mi clit mientras ponía dos de sus dedos dentro y fuera, yo solo tomaba su pelo con fuerza mientras en el espejo podía ver cómo ella misma se tocaba y disfrutaba.

Pasado unos minutos ya mi cuerpo no aguantaba más y mientras ella seguía dedeándome yo tocaba mis tetas fuertemente esperando a terminar. De un momento a otro ví como ella terminaba dejando el piso muy empapado y eso fue lo que me excitó tanto que terminé yo también.

Ambas estábamos exhaustas y nos mirábamos y reíamos. No podíamos creer la locura que acabábamos de hacer. Ella se vistió al igual que yo y salimos de los vestidores, parece que nadie se enteró aunque las piernas me temblaban un poco. Después de eso fuimos a casa y aún podía sentir como ella quería un poco más. Desde entonces somos más cercanas y nada nos detiene de pasar un buen rato

Hermanas Lesbianas – El pornoincestos preferido

Siempre en las familias existe cierto nivel de perversión. Puede que en muchas este no sea exteriorizado, pero de seguro algún integrante tiene fantasías sexuales con alguno de sus parientes. Las chicas que crecen juntas, muchas veces comparten sus sentimientos cuando experimentan los cambios de su cuerpo, además de conversar de sus encuentros amorosos y de sus inquietudes sexuales. Es muy probable, que cuando unas hermanas son muy unidas, terminen experimentando entre ellas, y aún más común si son hermanastras producto de una segunda unión marital entre sus padres. Unas hermanas lesbianas dando espectáculo de su explosiva sexualidad es lo más picante que podrás ver. Estas chicas se entregan intensamente sin tapujos, sus encuentros siempre resultan más intensos que cuando tienen sexo con un hombre y la sencilla razón es que entre mujeres saben lo que exactamente necesitan y no pierden tiempo en experimentar aquellas cosas que las harán muy felices.                Mucha gente disfruta mirando pornoincestos, y en especial cuando se trata de unas cachondas hermanas lesbianas que no dejan nada a la imaginación. Las chicas suelen darse placer principalmente con sus dedos y lenguas, pero cada vez se vuelven más atrevidas y prueban la satisfacción con diversos juguetes sexuales. Uno de los juguetes sexuales más comunes es el Strap-on, con el cual una de las hermanas lesbianas folla en el coño y en el culo a su inseparable amiga de vida.

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