Mi mejor amigo me folla

Vale, puedo parecer algo loco pero siempre tuve una fijación por las pollas peludas y aunque mi mejor amigo es heterosexual yo siempre he querido hacerlo mío. Nuestra amistad viene de muy chicos y el me acepta como soy y no tiene ningún problema, porque claro supongo que el no sabe que me lo quiero coger. Una de las tantas mañanas que compartíamos juntos, el iba a jugar fútbol y yo lo iba a acompañar, siempre me daba un buen caldo de ojo viendo a los chicos correr detrás de un balón. Era un juego normal, mi amigo estaba jugando bien, no hacía la gran cosa hasta que tuvo un choque que activo una vieja lesión y tuvo que salir del partido. Eso le jodía, podía verlo en su cara, estaba muy enojado, se fue a las duchas y a mi me ponía triste verlo así.

Me quedé en la grada unos momentos hasta que decidí ir a ver si estaba bien, entre a las duchas gritando su nombre para no asustarlo, el me dijo que pasara, entré y pude verlo de espaldas desnudo mientras se duchaba, un culito duro de gimnasio y al darse la vuelta, una gran polla peluda como las que me gustan. El parecía no tener problema, pero yo estaba fascinado.

Le pregunté cómo estaba, me dijo que bien pero que se había jodido el tobillo de nuevo, me dijo que me acercara y le ayudar a vestirse ya que estaba un poco cojo. Puso su mano alrededor de mi hombro para buscar apoyo y sentir su cuerpo desnudo y mojado tan cerca me volvía loco. Todo escaló muy rápido, de un momento a otro me preguntó, que pensaba sobre su cuerpo, pensé que estaba de broma pero por su tono ví que no tanto. Le dije que no estaba mal, que había visto mejores, entre risas me dijo que yo no soportaría tenerlo adentro. La cosa se ponía más seria hasta el punto que el me decía que lo hiciéramos rápido que siempre había tenido curiosidad. No lo dudé, me puse en cuatro y con miedo de que nos pillasen. El no sabía muy bien que hacer así que le dije que pusiera algo de saliva en mi culo primero, me exploró con sus dedos y me penetró lentamente.

Era un sueño, su gruesa verga entraba y salía mientras el intentaba buscar mi polla con sus manos, se notaba su inexperiencia, gemíamos fuerte, era un sexo duro delicioso. Me preguntó si estaba bien acabar adentro, era adorable al mismo tiempo que me ponía más cachondo, le dije que por favor lo hiciera. Pude sentir su cuerpo tensó dejándolo salir mientras mi polla goteaba.

Se corrió dentro mío, su semen caliente escurría por mi culo y piernas mientras el muy agotado se dio vuelta y fue a la ducha de nuevo, no sabía cómo sentirme, entre risas me dijo, que no pensaba que esto pudiera pasar, y que estaba en lo cierto, pude resistir su enorme polla.

Descubro a mis tíos follando

Los días de vacaciones en Italia pasaban muy lento. Me la pasaba en casa todo el día, mis tíos se quedaban conmigo, ellos eran una pareja joven y aunque llevaban mucho tiempo juntos, se podía ver qué tenían mucha química aún. A menudo podía escuchar a mis tíos follando duro. Aunque tengo que admitir que me toqué muchas veces mientras los escuchaba en su habitación, ya que quedaba junto a la mía y podía sentir casi que cada detalle. Yo era una chica algo tímida, no me gustaba salir mucho, así que no me molestaba estar en casa. Una de esas tantas tardes mientras estaba en mi cuarto, estaba particularmente caliente, sentía como mis pezones se ponían duros y mi vagina pulsaba. No tenía problema, puse mi mano bajo mis shorts y comencé a tocar mi clítoris suavemente, una de mis manos bajo mi blusa apretando mis pezones. Quería que me cogieran, quería que me penetraran duro, llevaba tiempo sin hacerlo y ya sentía la necesidad.

Me tocaba rápidamente, estaba muy mojada, mis dedos comenzaban a entrar y salir, yo intentaba no gemir fuerte, pues mis tíos estaban en la otra habitación, quería correrme. Todo parecía normal, cuando comencé a escuchar gemidos muy fuerte en la otra habitación, era ellos de nuevo.  Estaban cogiendo, y está vez parecía que era más duro. Eso me ponía muy cachonda.

Decidí que quería ver qué hacía gemir a mí tía tanto, así que me levanté de la cama y fui silenciosamente hasta su puerta y por una pequeña abertura que quedaba pude ver cómo mi tía en cuatro era penetrada por mi tío, el tenía una verga enorme que se curvaba a la izquierda un poco, era perfecta, mis dedos comenzaron a ir más rápido bajo mis pantis, la escena me ponía más caliente.

Mis dedos entraban y salían rápido, yo estaba agitada en intentaba no hacer ruido. Las tetas de mi tía se balanceaban y mi tío la nalgueaba tan fuerte que podía ver ese culo rojo. El le dijo que iba a terminar así que ella se dio la vuelta tomó esa gran verga y la llevó a su boca mientras lo miraba directo a los ojos. Yo estaba a punto de terminar y parece que el también porque cada vez jalaba su cabello más fuerte y su polla iba más profundo en su garganta. De repente, ví como todo su cuerpo se tensionaba, ella cerraba sus ojos mientras semen caía de su boca.

El saco su pene se su boca y ella me miró, yo estaba impactada, mis piernas escurrían y ella me miró directo a los ojos y se saboreo, de inmediato pensé en todos esos incestos italianos que había visto antes, ella no le dijo nada a él, solo me guiño el ojo y yo me fui a mí habitación mientras mis piernas temblaban. Sin duna algo que repetimos y cada vez me hacía más cachonda pensar en ese momento, que se repitió muchas veces y la química entre los tres se hizo más grande.

Mi primera vez con una tetona

Creo que nadie olvida nunca la primera vez. Yo tenía 18 años y nunca había estado con nadie, estaba acostumbrado a ver porno con tetudas. Siempre me gustaron más la tetas que los culos, me volvían loco, me tocaba pensado en correrme en unas grandes tetas Una noche de vacaciones estaba aburrido en casa, pensaba en mi vida, pensaba en que ya era hora de tener mi primera vez así que decidí ir a uno de estos lugares a buscar a una mujer, por lo menos por dinero tendrían que estar conmigo. Evidentemente no tenía mucha experiencia, llegué al lugar, la música estaba fuerte y habían luces de neón. Yo era muy tímido y las chicas lo notaban, a lo lejos ví a una hermosa mujer, no aparentaba más de 30 y tenía unas grandes tetas y una minifalda.

Ella se acercó a mi mesa y pe preguntó que se me ofrecía, yo la quería a ella pero no sabía cómo pedirlo, no tenía mucho experiencia. Con una voz temblorosa y en medio de los nervios le dije que era mi primera vez, ella sonrió, y me dijo que era muy tierno, me preguntó si la quería a ella y le respondí que si. Tomó mi mano y me llevó por en medio de las mesas hasta la parte de atrás, a los cuartos, me tiró a la cama y me dijo que me bajara el pantalón. Obedecí inmediatamente y mi verga dura salto de inmediato. Ella me preguntaba que quería y yo sin saber que responder solo le dije que hiciera lo que quisiera. Ella se quitó su blusa y falda. Tenía un culo redondo y una vagina perfecta, sus tetas eran como las había imaginado y unos hermoso pezones rosa se ponían más duros cada vez. Ella se acercó y comenzó a besar mi pene, primero la cabeza, mis bolas, hasta que lo puso todo en su boca, su boca era tibia y ella si que sabía cómo chuparlo, me dijo que solo lo hacía para humedecerlo un poco, así que siguió con el siguiente paso.

Se puso encima de mi, con una mano tomo mi verga y lentamente la acomodo en su vagina, podía sentir como la hacía rozar con mi pene mientras mordía sus labios. Ella me dio un sentón inesperado y todo mi pene entró en ella, yo estaba extasiado, se sentía muy bien, tomó mis tímidas manos y las llevo a sus tetas, me dijo que apretara sus pezones y eso hice. Ella saltaba encima de mientras yo veía como sus tetas rebotaban y sus gemidos endulzaban mis oídos.

Era obvio que no iba a durar mucho, era como esas viejas golfas que veía en los vídeos. No aguanté más, me corrí dentro de ella y ella pareció sentirlo porque sonrió, y me preguntó si se sentía bien. Yo estaba agitado, ella me dio un suave beso y se fue. Desde entonces voy más seguido porque esa primera vez se repitió, y ella me enseñó muchas cosas desde entonces.

Las pantis de mi Madrastra

Bueno, por dónde empiezo? Estás historias son de esas que parecen fantasías pero que al final del día recordaré toda mi vida. Era una tarde y yo veía videos porno familiar eso lo llevaba haciendo resiente mente, desde que mi madrastra llegó tenía fantasías con ella todo el tiempo. Ella era una mujer hermosa, joven, buenas tetas, un culo de gimnasio y pelo castaño, no podía parar de contar las veces que me había corrido pensando en ella. Una de esas tantas tardes, me encontraba solo en casa ya que ella salía a trabajar todos los días y mi papá siempre estaba de viaje. No había mucho que hacer, me aburría, estaba en vacaciones de la universidad y ninguno de mis amigos estaba disponible. Me propuse a organizar un poco la casa, para que mi madrastra no tuviera que hacer mucho cuando llegara, quería tener un buen gesto con ella.

Todo iba bien, la música sonaba y yo barría y organizaba todo un poco, no pretendía entrar al cuarto de mi padre pero la puerta estaba entre abierta así que decidí organizar solo un poco. Al momento de entrar, ví unos pantis sobre la cama. Todo mi cuerpo quería tomarlos y sentirlos, mi pene se puso duró inmediatamente pensado en que eso había estado tocando el cuerpo perfecto de mi madrastra.

Miré la hora, aún faltaba un tiempo para que ella llegara, tomé esos pantis en mi mano y comencé a masturbarme, los olí, olían a ella, eso me excitaba tanto, me quería correr y limpiar todo mi semen con ellos, dejarlos allí y que ella los encontrara, era solo un fantasía pero en ese momento de éxtasis eso era lo que deseaba. Estaba apunto de acabar cuando escuché que alguien aclaro la garganta haciéndose notar en la puerta de la habitación.

Era mi madrastra, ella me estaba viendo masturbarme con sus pantis en mi mano. Me quería morir, al ver su cara, no ví enojo, ví una sonrisa pícara que de inmediato me dieron a entender que quizá le gustaba lo que estaba pasando. Todo pasó muy rápido, ella era toda una madre caliente. Se acercó, me dijo que necesita ayuda y sin decir más tomó mi pene y empezó a masturbarme rápidamente, era el paraíso.

Sus manos suaves, se mordía los labios, y podía ver qué sus pezones se ponían duros bajo el vestido que llevaba. Yo no aguantaba más, le dije que ya iba a terminar. Se puso de rodillas y puso mi verga en su boca, estaba tan tibia, fue inmediato, todo mi semen estaba en su boca, ella hacia sonidos de placer, cómo si le gustará el sabor. Saco mi pene de su boca, tomó los pantis que yo tenía antes y limpio el semen que quedó alrededor de su boca. Fue una maravilla, me dijo que eso era todo por el momento. Salí de la habitación, apenado pero sin poder creer lo que había pasado, fueron unas vacaciones interesantes, tuve muchos más encuentros con ella y con su cuerpo perfecto.

Oral a mi compañero de cuarto

La convivencia con mi nuevo compañero de cuarto no fluía muy bien, cuando recién llegó pensé que íbamos a ser buenos amigos, el se veía agradable, alto, atlético, moreno, justo como la clase de chicos que me gustaban, esa clase de chicos que dejaban a las chicas enculadas. Pero hoy era un chico y a lo mejor esa era la razón por la que el no hablaba, quizá el echo de que fuera gay no le agradaba del todo. Una tarde en la que no tenía clase y decidí quedarme en case, el llegó. Parecía que venía de entrenar porque venía sucio y sudoroso. Me encantaba, me parecía muy sexy pero evidentemente no lo podía decir nada al respecto. Me acerqué a él, quería hacerle conversa, total vivíamos juntos y eventualmente debíamos hablar. El era agradable, no decía la gran cosa pero tampoco se veía una mala persona.

La conversación estaba fluyendo, y mi mirada no dejaba de ver sus carnosos y grandes labios. El lo empezaba a notar y se comenzaba a acercar cada vez más. Podía oler su sudor, ver su sudor escurrir, su respiración un poco agitada. Di el paso más grande y decidí besarlo, esperando un golpe o la peor de las resoluciones, pero para mí sorpresa, el tomo mi cara y bajo su mano a mí pierna mientras el beso se hizo más intenso.

Por mi mente pasaban Miles de cosas, el sé levanto, quitó su camisa y bajó su pantalón. Su verga negra inmediatamente salto de lo dura que estaba, y me pidió que se la chupara. Era el paraíso, su verga era grande, curvada hacia la izquierda, lo cual decía que si iba a sentir muy bien cuando me penetrara.

Su verga estaba salada, el venía de entrenar y más encima tenía ya un poco de semen, parece que estaba caliente mientras me basaba, yo quería que me penetrara pero él quería terminar en mi boca. Por supuesto no podía hacer enojar a mi compañero, quería complacerlo siempre, así que comencé a mover mi mano rápido al ritmo de mi boca. El movía su pelvis cómo si la estuviera penetrando y ya le decía que terminaría pronto. Siguió moviéndose rápido, dijo que no podía aguantar más y justo como en esos vídeos de folladas calientes tomó mi cabello lo jaló y metió su verga tan adentro en mi boca que sentí como si la tragara. Su leche llenó mi boca e hizo que me ahogara, tanto que me hizo empujarlo de inmediato. Mi boca escurría semen y su cuerpo aún seguía tensionado y agotado.

Después de eso lo repetimos muchas veces, pasamos de ser dos compañeros de cuarto que no hablaban a dos compañeros que no podían estar más de dos minutos juntos sin quitarse la ropa. Sin duda, el mejor compañero que he tenido, ya que las veces siguientes el no solo terminó en mi boca, pero lo hizo en su lugar favorito, un lugar que le pertenecía solo a él y a nadie más.

Mi prima en el baño

Yo era el chico callado de la cuadra, nadie hablaba o se acercaba a mi. Pero todo cambio cuando por la época de navidad mi prima vino a visitarnos, ella tenía 18 y era muy cercana a mi hermana por eso cada que tenía la oportunidad venía a vernos. Ella me encantaba, era rubia, tetas grandes, culo redondo que todos mis amigos admiraban. La tarde de su llegada yo había estado viendo unos vídeos de porno incestuoss que me hacían pensar en lo afortunado que debía ser poder tocarla o por lo menos admirar su cuerpo tan perfecto. Cada que salía alguien se acercaba y me preguntaba por ella, era la sensación, era la única manera de que me hablaran un poco. Yo no decía mucho, puesto que ella ni me miraba más de lo necesaria y yo sentía que no le podía quitar los ojos de encima.

Una mañana de Domingo, todos dormían hasta tarde y yo me levanté a eso de las 9 al baño, al momento de llegar, la puerta estaba cerrada y pude escuchar que alguien se estaba duchando. Se me hizo muy extraño ya que todos en mi casa se despertaban tarde los domingos, así que quizá no era nadie de allí, podría ser mi prima. No me importaba mucho, tenía que ir, así que abrí la puerta lentamente y entré, no quería ver nada, solo quería orinar. Nuestra ducha era muy fuerte así que ella no me pudo escuchar, además de que la puerta de la ducha amortiguaba un poco el sonido.

Todo salió bien, pude hacer lo que debía hacer y ya iba a salir silenciosamente cuando ví en el suelo sus pantis blancas. Lo pensé por un momento, las tomé en mis manos y las olí, quería saber a qué olía ella. Mi pene se puso duró, y no podía resistir más debía tocarme, tenía que dejarlo salir, así que comencé a hacerlo. Mientras me masturbaba, estaba al pendiente de que la ducha no sé detuviera, sus pantis tenían todo su olor, y eso me volvía loco. De repente, si. Que la ducha sé detuviera, mi prima abrió la puerta y me vio, con sus pantis en una mano y mi pene en la otra, creo que no había mucho lugar para explicar la situación.

Ella parecía sorprendida, pero no enojada. Su cabello escurría, no veía su cuerpo pero la escena me era increíble. Pero más increíble fue lo que sucedió después. Me dijo: “es mejor que termines, tal vez así te motives más” movió la puerta y me dejó ver todo su cuerpo, sus tetas eran perfectas, su culo, redondo y su vagina perfectamente depilada me hacía querer comerla toda. No te tardes mucho, fueron sus palabras antes de que me empezara a masturbar tan rápido como pude, un chorro de semen voló a la pared del baño mientras ella reía. Esa navidad fue increíble, porque nadie sabía que yo era el que se folla a su prima, la buena que todos querían.