La mamá de mi amigo

Era un sábado en la mañana y como de costumbre yo amanecí en la casa de mi amigo. Habíamos estado jugando videojuegos toda la noche. El vivía con su mamá a quien yo conocía hace muchos años. Era alta, cabello oscuro y un culo espectacular. A menudo imaginaba a su mamá caliente y con ese hermoso cuerpo, no quedaba duda de que empezaba a despertar mi atención a medida que me hice un poco mayor.

Aún estaba muy temprano y mi amigo seguía dormido. Yo bajé a buscar algo de comer. En ese momento vi como la mamá de mi amigo estaba vistiendo unos shorts muy cortos y una blusa. Podía ver qué no llevaba sostén porque se podían notar sus pezones. Me senté en la mesa, intentando apartar la mirada de ese culo que sobresalía cada vez más con ese short.

Mientras servía mi desayuno, ella preguntó por mi amigo y le hice saber que aún estaba dormido. “¿Te gusta?”, preguntó ella. Si claro está muy rico, le respondí. “¿Y que tal esto?”, me preguntó mientras se agachaba un poco dejándome ver sus tetas. Yo no lo podía creer, no sabía si hablaba en serio.

Un poco nervioso le dije que sí. En ese momento, ella puso su mano sobre mi pierna y empezó a subirla cada vez más hasta llegar a mi pene. Ya se estaba poniendo duro. Sin pensarlo dos veces, bajó mi pantalón y mi verga se pudo ver de inmediato, estaba dura y empezando a mojarse. Vi cómo se recogió el pelo un poco y bajo su cabeza para meter mi pene en su boca. Estaba tibia y se sentía tan bien. Podía ver cómo me miraba y como sus pezones se ponían duros.

Ella se separó por un momento, se quitó los shorts y la blusa. Su cuerpo era aún más sexy de lo que pensaba. En ese momento, se puso en cuatro y me dijo: “vamos, mételo”. Yo sin dudarlo tomé mi pene y lentamente lo metí en su vagina, ya estaba mojada y se sentía muy bien. Mientras lo hacía, podía escuchar sus gemidos y como me pedía que lo hiciera más duro. Así que lo hice, la empotre con todas mis fuerzas, tome su cabello y lo jale, puse mi mano en su culo y empecé a darle tan duro que el ruido de mi cintura golpeando con su culo se combinaba con el de sus gemidos.

Era increíble, sus tetas se movían al ritmo de mis embestidas y ni siquiera podía hablar bien. “Que bien lo haces, chico”, me dijo mientras gemía. Yo estaba a punto de estallar, pero como lo había visto en esos videos incestuosas quería terminar en esas tetas grandes. Así que saque mi verga de su mojada vagina y le dije que se arrodillara, el panorama era perfecto y todo mi semen cayó en sus tetas mientras ella seguía tocándose. “muchas gracias”, me dijo mientras iba a buscar su ropa.

Creo que seguiré visitando a mi amigo, para más desayunos así.

En los baños del colegio

Al llegar, entré a uno de los baños y bajé mi pantalón. Tenía una increíble erección, estaba húmedo y apunto de estallar. Sin pensarlo dos veces empecé a masturbarme. No me importaba nada, estaba tan mojado que se podía escuchar el ruido que hacía mi mano al frotar mi pene. No pensaba en nada más cuando de repente, alguien tocó la puerta. Me detuve, me asustó un poco. “¿que haces ahí?”, Preguntó otro chico. “Nada” respondí un poco agitado. ”¿Acaso necesitas ayuda?”. En ese momento me puse helado. Nunca había estado con un chico, pero estaba tan caliente que abrí la puerta.

Eran las 10 de la mañana y era un día normal en la escuela. Yo como de costumbre había visto un vídeo de porno duro antes de ir a clase y no podía dejar de pensar en ello. A mitad de la clase empecé a notar como mi pene se ponía cada vez más duro así que tomé mi mochila, la puse a la altura de la cintura para tapar mi erección y pedí permiso para ir al baño.

Era un chico moreno, más alto que yo. Por lo que podía ver, había estado tocándose un poco porque traía un bulto en su pantalón. Fue inmediato. Se quitó el pantalón y dejo ver su enorme verga, me volví loco. Nunca había tocado una más que la mía. Pero en teoría, debería saber cómo hacerlo. Bajé mi mano y empecé a masturbarlo, era muy grueso. El chico estaba muy agitado, también me masturbó. Parecía tener experiencia porque lo hacía de una manera que me hacía tener escalofríos.

En un momento, me dijo: “métemelo” y se dio la vuelta poniéndose en cuatro. Yo nunca lo había hecho. Tenía un culo grande, que me llamaba. Dirigí mi pene lentamente hacia el, y haciendo un poco de presión lo metí hasta el fondo. Se sentía mejor que cualquier cosa que hubiera hecho antes. Ambos gemíamos de placer. Mientras lo penetraba, una de mis manos rodeaba su cintura para tocar esa gruesa verga quien ya estaba goteando.

Estaba a punto de terminar, quería llenarle ese culo de semen, moría por verlo escurriendo. Cada vez se lo metía más rápido y su pene no paraba de escurrir semen. Parecía que se había venido un par de veces. No pude contenerme más y estallé. Era demasiado, ambos gemimos, parecía que el podía sentirlo adentro de su culo tan cálido. Saqué mi pene, y pude ver cómo salía todo mi semen, era lo mejor que había visto.

Mientras tanto, mi mano ya empapada de sus fluidos hizo que terminara llenándola aún más de semen. La pasé por mi boca saboreándola toda, era un espectáculo. Algo parecido a lo que había visto antes en algún video gay xxx.Sabía mejor de lo que imaginaba. El chico y yo nos limpiamos un poco y salimos. Era extraño, me dio un tierno beso en los labios y se fue.

Al momento de llegar a clase, mis piernas se sentían débiles, no podía dejar de pensar en ese moreno pene. Quería tenerlo de nuevo.

Mi amiga y su falda

Ya habían pasado meses desde la última vez que había tenido sexo, y para ser honesto no podía aguantarlo más. Estaba viendo videos xxx gratis cuando de repente vi a dos jóvenes amateur que estaban follando como nunca, ella tenía el cuerpo perfecto, unas tetas firmes y un culo no muy grande. Por otra parte, el tenía sus abdominales marcados y pene grande y grueso que le daría envidia a cualquier hombre y haría gemir de placer a cualquier mujer.

Después de masturbarme un poco, aún seguía sintiendo que necesitaba a alguien así que llame a mi mejor amiga. Siempre había sentido cosas por ella, pero no me atrevía a decirle nada. Tenía un cuerpo hermoso, unas piernas grandes, culo redondo y unas tetas pequeñas pero que hacían que su cuerpo se viera balanceado y perfecto. Además, ya me había dado bastantes señales de que le gustaba, o al menos eso pensaba.

Yo la estaba esperando en casa, quiera devorarla, pero no sabía si ella me seguiría el juego. Después de un rato llegó, traía una falta que dejaban ver esas grandes piernas. Al momento de saludarla, pude ver qué traía un perfume que me estaba volviendo loco. Todo en ella estaba bien y mi verga empezaba a ponerse cada vez más dura.

En un momento, mientras escogía una película para ver, vi como lentamente abría las piernas, dejando ver sus pantis rojos. Mi verga ya no podía contestar más. Puse mi mano en su pierna bajo su falda, esperando a ver su reacción. Para mí sorpresa, sonrió, e inmediatamente se abalanzó sobre mí y me besó. Tenía a esa belleza sobre mi y estaba seguro de que podía sentir lo duro que estaba en esa posición.

Sin decir mas, se quitó la falda y sus pantis. Tenía una gavina rosadita que quería devorar inmediatamente. Al momento se subió sobre mi y empezó a jugar con mi pene, haciéndolo rozar con su vagina mientras gemía de placer. Podía ver cómo se estaba empezando a poner cada vez más mojada. Puse mis manos en su culo y lo apreté tan duro que hizo que soltará un gemido. Ya estaba lista para tomarlo así que lentamente lo puso adentro, era el cielo, estaba tan mojada que simplemente se deslizó y entro completo.

Estaba cabalgando y gimiendo de placer. Con sus manos tomaba sus tetas y apretaba sus pezones. Estaba a punto de terminar y ella lo sabía. Me imploró que lo hiciera en su culo grande. Se dio la vuelta y podía ver esa palpitante vagina escurriendo y ese culo enorme esperando por mi. Mientras ella se tocaba yo hacía lo mismo para terminar. Estábamos sincronizados, sus dedos se deslizaban en su vagina y eso me volvía loco. Era como ese hermoso sexo amateur que me gustaba ver. Su culo se llenó de mi semen mientras apretaba una de sus nalgas de tanto placer.

Ambos estábamos exhaustos en la cama, ella estaba casi que dormida y yo muy feliz. Creo que ahora podremos ser más que amigos, quizá podremos repetir.

Mi hermana y mi prima

Era navidad y toda la familia estaba reunida. Ya había pasado la cena y la media noche así que los mayores estaban en su mayoría borrachos o durmiendo. Yo estaba con mi hermana y mi prima, ellas eran más grandes que yo, pero aún así podía notar a mi hermana cachonda. No lo podía esconder, había estado mirándose con mi prima de una manera muy directa durante toda la noche.

De un momento a otro noté como se ambas subieron las escaleras, yo me quedé en la sala, pero ya sospechaba que iban a hacer algo. La verdad, es que mi hermana estaba buena. No muy alta, delgada y en ese momento llevaba un short muy corto y un suéter. Mientras que mi prima era un poco más baja y llevaba un vestido que dejaba ver sus piernas delgadas pero un culo redondo que me había tenido imaginándolo desnudo desde que llegó.

Ya habían pasado unos 15 minutos desde que subieron y aún no había señal de ellas. Yo estaba poniéndome algo ansioso, pero la idea de imaginarias a ambas teniendo sexo empezaba a poner algo duro. Pasado el rato, decidí subir a ver dónde estaban, miré los cuartos y no las encontré así que solo quedaba el baño.

A medida que me acercaba podía escuchar unos gemidos muy leves. Cada vez que me acercaba más, mi verga iba poniéndose aún más dura porque imaginaba lo que había adentro. Esperé por un momento antes de entrar, pero después de tocarme un rato por encima del pantalón tomé la decisión de entrar.

Para mí sorpresa, vi como mi hermana tenía sus dedos en la vagina de mi prima mientras mi hermana se tocaba sola. Las dos se quedaron atónitas. Pero inmediatamente me dijeron que por favor no dijera nada. Yo no pensaba decir nada. De hecho, quería seguir viendo.

Mi prima bajó su mirada y vio como mi pene sobresalía. En ese momento, mi hermana dijo: “ven, ayúdame”. Tomó mi mano, y la llevó a la rica vagina de mi prima. Estaba tan mojada que mis dedos se deslizaron hacía adentro haciéndola gemir mientras mordía sus labios.

Mi hermana sabía que estaba haciendo un buen trabajo, así que empezó a masturbarme mientras con su otra mano seguía tocándose. Los tres estábamos gimiendo empapados en sudor. Podía ver cómo los pezones de ambas se marcaban y ponían duros, yo ya estaba a punto de terminar.

Mientras les decía que quería correrme, ambas se pusieron de rodillas. Yo me levanté y empecé masturbarme mientras veía como mi hermana abría su boca y mi prima ponía sus manos en sus tetas juntándolas y alistándolas para mí. Yo no soportaba más, y mientras mi semen salía de mi pene, podía ver cómo sus tetas y boca se llenaban de él. De verdad les gustaban y lo saborearon entero, justo como lo había visto en unos vídeos pornoincestos.

Al parecer fue una buena idea subir a ver qué hacían porque lo repetimos un par de veces en esa navidad.

En casa de mi amigo

Era tarde en casa de mi amigo. Habíamos estado haciendo tarea hasta tarde y no era seguro volver a casa, así que decidí quedarme a dormir allí. Ya era media noche y yo veía algo de sexo amateur. Mi amigo ya estaba dormido, pero estábamos en la misma cama. Yo estaba demasiado duro, y empecé a tocarme bajo las cobijas lentamente para no despertar a mi amigo.

Mi amigo estaba durmiendo sin camiseta, el echo de tenerlo tan cerca me hacía excitar aún más. Tenía mi duro pene en la mano, estaba masturbándome rápido, apunto de estallar. En ese momento, mi amigo se dio la vuelta y me miró. Fue incómodo, bajó su mirada y vio mi duro pene en mi mano. No sabía que decir, estaba totalmente avergonzado.

Mi amigo estaba riéndose, creo que entendía mi situación. En ese momento pude ver cómo se quitaba la cobija de encima dejando ver así el bulto en su pantalón, también estaba muy duro. Sabía lo que iba a pasar, puso su mano en mi pene y empezó a masturbarme, se sentía tan bien, sus manos estaban tibias.

Yo nunca había estado con otro chico, pero sin pensarlo dos veces fui con mi mano a buscar su pene. Para mí sorpresa era grande, y se sentía bien en mi mano así que empecé a masturbarlo también. La idea de tocarlo y que me tocara me estaba volviendo loco, ya no podía aguantar más. Ambos estábamos sudando y gimiendo, se sentía muy bien. En un momento el paró, pensé que ya no iba a seguir, pero para mí sorpresa bajó con su boca y lo empezó a chupar. Lo hacía muy bien, su boca estaba tibia y me encantaba. No paraba de decirme: “que rico sabe” mientras subía una de sus manos y ponía sus dedos en mi boca.

Estaba a punto de terminar y la verdad, quería terminar en su boca. Justo como lo había visto en esos video porno gay gratis. Sin arrepentirse me dijo: “termina en mi boca”. Eso fue todo, un chorro de semen salió e inundó su boca, mientras él seguía diciéndome lo rico que sabía. Voltee a verlo y tenía la boca llena. Parecía disfrutarlo.

Mientras tanto, con una de sus manos, él seguía masturbándose. Lo hacía cada vez más rápido y yo estaba desesperado porque terminara en mi cara, quería ver cómo se sentía. En un momento me dijo que estaba a punto de hacerlo así que me puse en posición y esperé a sentir su cálido semen en mi cara. Soltó un gemido y dejo salir todo su fluido tapando así mis ojos. Me encantaba, nunca lo había hecho antes.

Pareció hacerle gracia verme así porque de inmediato fue al baño y trajo algo de papel para limpiarme. Había Sido un momento estupendo. Se recostó en la cama y yo hice lo mismo. Estábamos muy cansados. Puso un brazo sobre mi y cerró los ojos. Yo no creía lo que acaba de pasar, lo único que tenía claro es que ese había Sido uno de los momentos más increíbles de mi vida.

Desde ese entonces me quedaba a hacer la tarea más seguido en casa de mi amigo, parece que de alguna forma no podía vivir sin su rico pene. A lo mejor nuestra amistad era más fuerte ahora.

Una tarde con mi vecina

Era una tarde normal, estaba aburrido y para pasar el rato estaba navegando por es .porn. No tenía mucho que hacer así que salí a caminar. En ese momento, una vecina me llamó, dijo que me necesitaba. Era la vecina del 2b. Al momento de llegar abrió la puerta y con una cálida sonrisa me dijo que entrara. Era raro, no éramos muy cercanos.

Después de un rato de charla me dijo que en realidad lo que necesitaba era ayuda para mover una mesa de su cuarto, así que le dije que no había problema. Era verano, hacía calor y mi vecina vestía unos leggins ajustados y una blusa escotada que resaltaban su hermosa figura. Tenía muy buen cuerpo.

Al momento de llegar a su habitación, pude ver qué la mesa no era muy pesada así que la llevé yo solo. No tomó mucho tiempo. Mi vecina no paraba de agradecerme y yo solo decía que no era la gran cosa, pero hubo un momento en el que preguntó si había alguna manera de pagarme. Noté doble intención en esa pregunta así que con una sonrisa bajé la cabeza. Ella pareció entender porque se acercó y me dio un beso, tomo mis manos y las llevo a su culo. Estaba tan firme que mi pene se empezó a poner duro y ella pudo sentirlo.

Quería arrancarle esos leggins para ver ese culo redondo, pero ella empezó por su blusa. Tenía unas tetas hermosas, con sus pezones cafés que procedí a besar. Ella ya estaba trabajando mi pene con su mano y lo hacía muy bien. Después de un rato le quité los leggins dejando al descubierto una tanguita negra que pasaba por la mitad de su vagina, la cual ya estaba bastante mojada. Era una de esas mulatas cachondas que me encantaba coger.

Estaba desesperada por montar mi pene así que la ayudé a subirse y ella con sus manos lo acomodó, pude ver en esos ojos que le encantaba, lo estaba cabalgando a un ritmo increíble mientras gemía y sus hermosas tetas rebotaban. Quería verla terminar así que la puse de espaldas sobre la cama y seguí fallándola con más fuerza y mas rápido, sabía que iba bien porque sus uñas estaban sobre espalda cada vez más fuerte y la expresión en su cara me decía que iba por buen camino.

Era increíble lo rica que estaba, podía ver en su cara como estaba apunto de hacerla acabar y sin mediar palabra y de un grito vi como su vagina llenaba mi pene de fluidos a la vez que mi semen chorreaba por sus piernas en un grito de desahogo y placer. Estábamos exhaustos, pero sabía que la había follado tan bien que a lo mejor me llamaría después para ayudarla con más cosas.

Después de un rato, tomé mis cosas y me preparé para salir, no sin antes dejarle saber a mi vecina que me podía llamar cuando quisiera para ayudarla a mover sus cosas. Sin duda, una tarde que nunca olvidaré.