La invito a hacer tarea y me la cojo

Era un día como cualquiera, no tenía nada de especial a excepción de me encontraba demasiado caliente, así que decidí poner mis peliculas porno favoritas y comencé a masturbarme, ya tenía mi pene muy duro y a pesar de que ya había terminado quería más, quería coger de verdad así que se me ocurrió la idea de llamar a una de mis compañeras.

Llamé a una de mis compañeras de la universidad con la excusa de hacer una tarea y en menos de 15 minutos ella ya estaba allí. Era perfecta, no muy alta, tetas grandes, cintura pequeña y cabello rubio. Para mí sorpresa traía una falda corta lo que puso mi corazón a mil, estaba loco por tenerla toda para mí y poder tocar cada parte de ella.

Después de un rato en el cuarto leyendo un poco pude notar sus deliciosas tetas y como se veían de bien. En ese escote corto que traía, no podía dejar de mirarlas y creo que ella se dio cuenta porque pasado un rato y mientras veía su libro me preguntó: “¿Te gustan?” yo quedé en shock y con una risa nerviosa respondí que si.

Era inevitable y mi verga se puso muy dura y me excitaba la idea de que ella lo notará. Así que decidí dejarla a ver qué me decía. Al instante ví como no paraba de verla y ella decidió abrir las piernas de manera que yo podía ver su ropa interior, quería comerla toda.

No resistí más y la besé, ella de inmediato puso su mano en mi pene, yo sabía que lo deseaba y quería tenerlo adentro así que sin mediar palabra lo saqué y puse mi mano bajo su falda, tenía su vagina húmeda y lista para que la penetrara.

Abrió sus piernas, quité su ropa interior y sin quitar su falda decidí hacerla mía, metí mi pene lentamente mientras veía su cara y como ella misma apretaba sus tetas. Ya una vez adentro del todo empecé a embestirla rápido y duro mientras gemía de placer y pedía más, sus tetas rebotaban y yo ocasionalmente las tocaba y apretaba los pezones, eso le encantaba.

Sentía que estaba cerca pero no quería terminar, así que le pedí que se diera la vuelta. Era increíble, tenía un culo perfecto, decidí cogerla en 4 mientras le daba unas ricas nalgadas hasta dejarlo rojo y marcado, ella seguía gimiendo y sus tetas seguían moviéndose al ritmo de mi pelvis. Decidí Intentar algo que ví en uno de los videos xxx gratis y terminar en su cara.

Ya estaba apunto de hacerlo, podía sentirlo así que le dije que se diera la vuelta y dejé que toda mi leche cayera en su cara, ella simplemente lo amaba y lo saboreó todo. Para mí sorpresa pude ver cómo su rica vagina también escurría, prueba de que no había estado tan mal.

Cansados y desnudos en la cama, decidimos quedarnos ahí, ella me confesó que quería cogerme y por eso vino con falda corta a provocarme. Desde entonces hacemos tarea juntos más seguido, la mayor parte del tiempo ni siquiera la empezamos.

En la sex’ shop con mi hermana

Era una tarde muy normal y yo estaba con mi hermana de compras en el centro comercial, ya habíamos comprado lo necesario y estábamos descansando un poco de tanto caminar. Después de ver mi celular un rato vi que tenía abierta la ventana donde estaba viendo porno antes, estaba viendo pornoincestos y la verdad eso me ponía muy caliente, y más teniendo a mi hermana al lado, con sus tetas pequeñas, falda corta y un culo grande delicioso.

Después de pensarlo un rato decidí decirle a mi hermana que fuéramos a una sex shop, pensé que sería divertido y al parecer a ella le gustó la idea. Nos dirigimos a una a ver qué juguetes tenían y pudimos ver en una de las paredes un televisor en el que estaban pasando una peli porno, dos chicas tenían sexo y gemían muy rico. Pude ver a mi hermana de reojo y vi cómo mordía sus labios. Mi hermana quería comprar unas tangas así que decidió pasar al probador a ver qué tal le quedaban y yo como una buena hermana fui con ella.

Ya en el mostrador ella se quitó toda la ropa, dejando así ver ese delicioso culo y esa rica vagina que sentía que quería probar por completo. Justo en el momento en el que se agachó a ponerse su ropa interior decidí poner mi mano en una de sus nalgas. Ella solo me miró y río, pero entonces decidí hacer algo mucho más atrevido y bajé más hasta que mis dedos rozaron su húmeda y rica vagina.

Pude ver en el espejo su cara, y parecía que me le molestaba. Así que sin pensarlo dos veces puse dos de mis dedos adentro bruscamente y gimió tan fuerte que inmediatamente se tapo la boca con su mano para que no la escucharán. Yo sabía lo que iba a pasar, mis pezones se pusieron duros y mi vagina quería que la tocaran, quería coger duramente en ese lugar.

Así que ahí estábamos, en la sex shop dos hermanas calientes y con ganas de coger. Ella lo entendió así que se puso de rodillas, bajó mi pantalón y mis bragas, puse una pierna en la silla de al lado y empezó a comerme, se sentía tan rico, con su lengua jugaba con mi clit mientras ponía dos de sus dedos dentro y fuera, yo solo tomaba su pelo con fuerza mientras en el espejo podía ver cómo ella misma se tocaba y disfrutaba.

Pasado unos minutos ya mi cuerpo no aguantaba más y mientras ella seguía dedeándome yo tocaba mis tetas fuertemente esperando a terminar. De un momento a otro ví como ella terminaba dejando el piso muy empapado y eso fue lo que me excitó tanto que terminé yo también.

Ambas estábamos exhaustas y nos mirábamos y reíamos. No podíamos creer la locura que acabábamos de hacer. Ella se vistió al igual que yo y salimos de los vestidores, parece que nadie se enteró aunque las piernas me temblaban un poco. Después de eso fuimos a casa y aún podía sentir como ella quería un poco más. Desde entonces somos más cercanas y nada nos detiene de pasar un buen rato

Me folla el empleado

Era una mañana muy cálida y yo estaba solo de vacaciones en un hotel. Eran las primeras vacaciones que tomaba solo y eso me emocionaba. La noche anterior había estado viendo sexo gay brasil gratis y aún rondaban por mi cabeza unos pensamientos muy calientes, como el de el chico que cogía con el empleado. El pensar en hacer algo así me volvía loco y ponía mi verga muy dura. De repente, alguien tocó la puerta, era el chico que arreglaba las habitaciones y yo sabía que era mi momento de intentarlo.

Al momento de entrar me sorprendió, era un chico alto, moreno, de ojos claros y cuerpo increíble. Podía ver qué iba al gimnasio y yo solo lo imagina dándome un rico sexo anal bien duro. Desde que entró puse mi plan en práctica, así que me puse unos shorts que acentuaran bien mi culo y remarcaron mi duro pene así el podría notarlo y quizá yo tendría una oportunidad.

Mi plan inició, el tendió la cama y yo me acosté, me quité la camiseta y recogí mis shorts así mi verga se veía claramente. Después de un momento empecé a notar como el me miraba de re ojo y sabía que le gustaba así que me di vuelta para que me viera el culo. En un momento noté que se quedó en silencio y cuando volteé a ver lo miré mientras me veía, tenia su pene en la mano y se estaba masturbando lentamente mientras disfrutaba mi culo.

Eso fue todo, supe que ya era mío. De inmediato bajé mis shorts y me puse en 4 esperando para sentir su gruesa verga en mi culo. El no tardó mucho y primero me nalgueo, mordió un poco mi nalga y escupió para hacer que entrara más fácil, yo ya lo quería adentro y el lo hizo realidad.

Comenzó a follarme como un toro, lo metía tan duro que sentía que todo mundo podía escuchar sus muslos golpear mi culo, mi verga estaba a punto de estallar y yo solo gemía de placer cómo en esos vídeos gay xxx de la noche anterior, literalmente estaba viviendo mi fantasía.

Después de un momento el me dijo que quería terminar en mi boca, así que pidió que me volteara y que se lo chupara hasta hacerlo acabar. Yo quería complacerlo y mientras con una mano yo me masturbaba, con la otra tenía su pene y la punta de el en mi boca, podía ver en su cara que estaba cerca, así que lo hice más rápido. Podía ver en su cara como ya lo iba a lograr cuando de un momento a otro lo hizo, un gran chorro de semen cayó en mi boca mientras el apretaba sus nalgas y arqueaba la espalda, fue perfecto.

Después de eso, el me agradeció y dijo que para la próxima el quería probar toda mi leche. Estuvo de locos y para mí suerte, durante todas mis vacaciones el siempre venía a limpiar la habitación, así que ya se podrán imaginar cómo aprovechamos el tiempo. Unas vacaciones que nunca olvidaré.

Con mi abuelo en la piscina

Era una linda tarde de verano y yo como de costumbre estaba en casa de mis abuelos, mi abuela había salido a comprar comida y yo estaba en la piscina con mi abuelo quien tomaba el sol. Yo soy una jovencita de 19 años con muy buenas tetas y piernas grandes así que estaba tomando el sol y disfrutando el agua mientras mi abuelo estaba en una silla a un lado mirando su celular. Después de un tiempo empecé a notar que mi abuelo me miraba un poco más y más y la verdad eso me excitaba un poco.

Después de pasado un rato decidí acostarme un rato de espaldas y tomar el sol, pero al momento de voltear a ver a mi abuelo pude ver cómo es la bermuda que llevaba puesta se le marcaba una gran verga muy dura. Estaba muy ansiosa sobre que debía hacer, mis pezones se pusieron duros y de inmediato pensé en esos vídeos porno incestos que había estado viendo. Me acerque un poco más por medio de la piscina y espere a ver qué decía. Para mí sorpresa, decidió meterse a la piscina conmigo y yo ya estaba preparada.

Después de nadar un poco se acercó a mí y me habló un poco, mientras lo hacía se iba acercando más hasta que no resistí y mandé la mano a su duro pene. El se sorprendió, pero me sonrió ya quería sentirlo adentro de mi vagina. Me fui hacia un muro en la piscina y me puse de espaldas de inmediato pude ver cómo por debajo del agua movía su mano. Me volvía loca ver cómo mi abuelo se masturba. Se acercó y apretó mi culo, puso una mano en mis tetas y empezó a besarme el cuello, yo ya quería que me lo metiera

Fue muy loco, abrió mis piernas y lentamente puse su gruesa y dura verga en mi vagina, empecé a gemir muy fuerte mientras el apretaba mis tetas, decidí darme la vuelta y poner mis piernas alrededor de su cintura y así sentirlo mejor, empezó a hacerlo más duro y yo estaba a punto de terminas, el besaba mis tetas y con sus manos apretaba mis nalgas mientras movía sus caderas. A pesar de ser un viejo aún se movía muy bien.

Después de un rato de placer me dijo que estaba a punto de terminar, así que le dije que saliera de la piscina y que lo hiciera en mis tetas. Salimos y yo me puse de rodillas mientras el se masturbaba sin separar una de sus manos de mis tetas hasta que estalló y las llenó todas de leche, yo mientras tanto, me tocaba debajo de mi tanga mientras sentía la leche calentita en mis pechos.

Después, solo me miró, sonrió y se fue. Yo me metí a la piscina para limpiarme un poco y esperar a la abuela. Ahora, de vez en cuando me gusta ir a visitarlos y aún mejor cuando mi abuela no está en casa para así poder repetir esa rica tarde en la piscina.

La mamá de mi amigo

Era un sábado en la mañana y como de costumbre yo amanecí en la casa de mi amigo. Habíamos estado jugando videojuegos toda la noche. El vivía con su mamá a quien yo conocía hace muchos años. Era alta, cabello oscuro y un culo espectacular. A menudo imaginaba a su mamá caliente y con ese hermoso cuerpo, no quedaba duda de que empezaba a despertar mi atención a medida que me hice un poco mayor.

Aún estaba muy temprano y mi amigo seguía dormido. Yo bajé a buscar algo de comer. En ese momento vi como la mamá de mi amigo estaba vistiendo unos shorts muy cortos y una blusa. Podía ver qué no llevaba sostén porque se podían notar sus pezones. Me senté en la mesa, intentando apartar la mirada de ese culo que sobresalía cada vez más con ese short.

Mientras servía mi desayuno, ella preguntó por mi amigo y le hice saber que aún estaba dormido. “¿Te gusta?”, preguntó ella. Si claro está muy rico, le respondí. “¿Y que tal esto?”, me preguntó mientras se agachaba un poco dejándome ver sus tetas. Yo no lo podía creer, no sabía si hablaba en serio.

Un poco nervioso le dije que sí. En ese momento, ella puso su mano sobre mi pierna y empezó a subirla cada vez más hasta llegar a mi pene. Ya se estaba poniendo duro. Sin pensarlo dos veces, bajó mi pantalón y mi verga se pudo ver de inmediato, estaba dura y empezando a mojarse. Vi cómo se recogió el pelo un poco y bajo su cabeza para meter mi pene en su boca. Estaba tibia y se sentía tan bien. Podía ver cómo me miraba y como sus pezones se ponían duros.

Ella se separó por un momento, se quitó los shorts y la blusa. Su cuerpo era aún más sexy de lo que pensaba. En ese momento, se puso en cuatro y me dijo: “vamos, mételo”. Yo sin dudarlo tomé mi pene y lentamente lo metí en su vagina, ya estaba mojada y se sentía muy bien. Mientras lo hacía, podía escuchar sus gemidos y como me pedía que lo hiciera más duro. Así que lo hice, la empotre con todas mis fuerzas, tome su cabello y lo jale, puse mi mano en su culo y empecé a darle tan duro que el ruido de mi cintura golpeando con su culo se combinaba con el de sus gemidos.

Era increíble, sus tetas se movían al ritmo de mis embestidas y ni siquiera podía hablar bien. “Que bien lo haces, chico”, me dijo mientras gemía. Yo estaba a punto de estallar, pero como lo había visto en esos videos incestuosas quería terminar en esas tetas grandes. Así que saque mi verga de su mojada vagina y le dije que se arrodillara, el panorama era perfecto y todo mi semen cayó en sus tetas mientras ella seguía tocándose. “muchas gracias”, me dijo mientras iba a buscar su ropa.

Creo que seguiré visitando a mi amigo, para más desayunos así.

En los baños del colegio

Al llegar, entré a uno de los baños y bajé mi pantalón. Tenía una increíble erección, estaba húmedo y apunto de estallar. Sin pensarlo dos veces empecé a masturbarme. No me importaba nada, estaba tan mojado que se podía escuchar el ruido que hacía mi mano al frotar mi pene. No pensaba en nada más cuando de repente, alguien tocó la puerta. Me detuve, me asustó un poco. “¿que haces ahí?”, Preguntó otro chico. “Nada” respondí un poco agitado. ”¿Acaso necesitas ayuda?”. En ese momento me puse helado. Nunca había estado con un chico, pero estaba tan caliente que abrí la puerta.

Eran las 10 de la mañana y era un día normal en la escuela. Yo como de costumbre había visto un vídeo de porno duro antes de ir a clase y no podía dejar de pensar en ello. A mitad de la clase empecé a notar como mi pene se ponía cada vez más duro así que tomé mi mochila, la puse a la altura de la cintura para tapar mi erección y pedí permiso para ir al baño.

Era un chico moreno, más alto que yo. Por lo que podía ver, había estado tocándose un poco porque traía un bulto en su pantalón. Fue inmediato. Se quitó el pantalón y dejo ver su enorme verga, me volví loco. Nunca había tocado una más que la mía. Pero en teoría, debería saber cómo hacerlo. Bajé mi mano y empecé a masturbarlo, era muy grueso. El chico estaba muy agitado, también me masturbó. Parecía tener experiencia porque lo hacía de una manera que me hacía tener escalofríos.

En un momento, me dijo: “métemelo” y se dio la vuelta poniéndose en cuatro. Yo nunca lo había hecho. Tenía un culo grande, que me llamaba. Dirigí mi pene lentamente hacia el, y haciendo un poco de presión lo metí hasta el fondo. Se sentía mejor que cualquier cosa que hubiera hecho antes. Ambos gemíamos de placer. Mientras lo penetraba, una de mis manos rodeaba su cintura para tocar esa gruesa verga quien ya estaba goteando.

Estaba a punto de terminar, quería llenarle ese culo de semen, moría por verlo escurriendo. Cada vez se lo metía más rápido y su pene no paraba de escurrir semen. Parecía que se había venido un par de veces. No pude contenerme más y estallé. Era demasiado, ambos gemimos, parecía que el podía sentirlo adentro de su culo tan cálido. Saqué mi pene, y pude ver cómo salía todo mi semen, era lo mejor que había visto.

Mientras tanto, mi mano ya empapada de sus fluidos hizo que terminara llenándola aún más de semen. La pasé por mi boca saboreándola toda, era un espectáculo. Algo parecido a lo que había visto antes en algún video gay xxx.Sabía mejor de lo que imaginaba. El chico y yo nos limpiamos un poco y salimos. Era extraño, me dio un tierno beso en los labios y se fue.

Al momento de llegar a clase, mis piernas se sentían débiles, no podía dejar de pensar en ese moreno pene. Quería tenerlo de nuevo.