Mi abuelo me ve tocarme

Era una tarde como de las normales en verano y yo estaba en Francia en casa de mis abuelos, era un verano caluroso y yo lo único que había hecho era ver porno frances. Me encantaba imaginarme a los franceses cogiéndome duro, esa idea me ponía muy caliente todos los días. Mis abuelos estaban jóvenes comparadas al resto de los abuelos, mi abuela nunca estaba en casa y mi abuelo siempre estaba en su cuarto haciendo ejercicio o viendo alguna película.

Una tarde, solo estábamos el y yo, el día estaba demasiado caluroso y yo solo bestia unos tops y unos shorts blancos que dejaban ver mis largas piernas y mi culo grande. Quería relucir ese bronceado que había ganado en la playa, y me encantaba estar así fresca y relajada por la casa. Estaba aburrida en mi cuarto así que mis manos se pusieron algo inquietas, puse mi mano en una de mis tetas y la otra bajo mis shorts para comenzar a jugar un poco.

Me estaba empezando a calentar y a tocar mi clítoris cada vez más rápido. De repente, escuché un ruido en la puerta y voltee a ver rápidamente, ví que mi abuelo se escondió, estaba espiándome mientras me tocaba. Me asusté por un segundo, pero al momento la idea de que lo hiciera me calentó más, así que decidí jugar un poco. Me quité el top y los shorts completamente, bajé mis panties y comencé a tocar mi clítoris muy suave, mientras con una de mis manos tomaba uno de mis pezones, ya estaban muy duros. Podía ver cómo en la puerta se veía su mano moverse, sabía que el se estaba masturbando mientras me veía, me estaba poniendo muy cachonda. Seguí, estaba vez quise hacerlo más sexy y lleve dos de mis dedos a mi boca y los bajé por mi cuerpo, pasando por mis tetas, ombligo, clítoris, hasta que los llevé dentro de mi vagina, que ya estaba palpitando pidiendo más.

Mis dedos empezaron a salir y a entrar rápidamente de mi vagina, la cual se mojaba cada vez más. Mi otra mano se ocupó sobando mi clítoris cada vez más rápido, quería que el me viera acabar. Comencé a gemir duro, mis piernas estaban abiertas, mis dos manos ocupadas y mis pezones duros mientras veía que si mano se movía rápido, sabía que el acabaría pronto, así que le di el placer de verme terminar. Estaba comiendo, mis dedos estaban empapados y quería correrme y que mi abuelo me viera, pensar en como mi abuelo se masturba viéndome hacia todo mejor. Estaba a punto de hacerlo cuando escuché como el no pudo aguantar su gemido y como un chorro de semen voló a la puerta, verlo escurriendo me calentó tanto que me corrí a chorros por toda la cama, mi espalda se arqueó y mira piernas no dejaban de temblar. Esa fue una de las tantas tardes que pase divirtiéndome con el pervertido de mi abuelo, definitivamente un verano que no olvidare, y que me gusta repetir cada vez que los visito.

El plomero moreno me visita

Era una mañana muy aburrida, yo estaba solo en mi casa y no tenía nada que hacer. Estuve casi que toda la mañana viendo vídeos tube gay español y eso me tenía muy caliente. La mañana pasó y decidí tomar una ducha. Para mí sorpresa, la ducha no funcionaba, el agua no salía y yo no tenía mucho conocimiento para poder arreglarla por mi mismo.

Pasó el tiempo y el agua aún no salía así que decidí llamar a un plomero para que me ayudara a resolver ese pequeño inconveniente. Lo llamé y esperé a que llegara, mi mente empezó a crear muchos escenarios ya que antes había visto videos de chicos cogiendo duro con los que venían a hacer algún arreglo a la casa. Pensar en eso me ponía muy duro y a la expectativa de quién podría llegar.

Después de haber esperado por mas de media hora y haber imaginado todos los escenarios posibles, el plomero llegó. Un chico moreno, delgado, alto y con un cuerpo que dejaba ver qué iba al gimnasio. No pasó nada el principio, le expliqué el problema y comenzó a trabajar. Yo estaba anonadado, me quedé con el en el baño haciendo un poco de conversación mientras el hacía lo suyo, yo no dejaba de ver sus músculos y piel oscura, no podía imaginar cómo tendría su verga.

La conversación empezó a escalar rápidamente de tono, el me preguntó si tenía novia a lo cual respondí negativamente y le dije que me gustaban los hombres, el de inmediato me preguntó que tipo de hombre me gustaban, a lo que dije que me gustaban exactamente como el. Él sonrió y me dijo que entonces deberíamos hacer algo al respecto ya que el también estaba soltero.

Después de charlar un rato y que los temas nos llevarán a temas sexuales, el se levantó y me besó, sus grandes labios tocaban los míos y sus gran mano se posó bajo mi pantaloneta, masturbando lentamente mi pene, que ya estaba cada vez más duro. Me pidió que me pusiera de rodillas y mojara su pene con mi boca ya que pronto me iba a penetrar fuerte.

Me arrodillé, y baje su pantalón, para mí sorpresa, tenía una hermosa y perfecta verga negra, yo estaba fascinado, inmediatamente la puse en mi boca y comencé a saborearla toda. Estaba fascinado por su tamaño pero al mismo tiempo quería sentirla adentro, así que me levanté rápidamente y me puse en cuatro, listo para el. Estaba a la expectativa, sentí su gran verga entrando lentamente, listo para un buen sexo brutal. Era delicioso, lo metía y sacaba repetidamente y muy rápido, mientras con su mano ocasionalmente me masturbaba, estábamos a punto de terminar y le dije que por favor lo hiciera adentro y el me obedeció, pude sentir mi culo tibio y como por mis piernas escurría su semen y el mío. Después de eso, terminó de arreglar la ducha y me ofreció ducharnos juntos. Desde entonces siempre lo llamo a el para que me haga todo tipo de arreglos.

Mi madrastra cachonda

Ya habían pasado 3 meses desde que mi madrastra había venido a vivir con nosotros y las cosas se ponían intensas. Mi madrastra estaba joven, tenía unos 25 años, era una chica blanca, con tetas grandes y un culo firme gracias a sus rutinas de ejercicio, era todo lo que cualquiera desearía en una madrastra cachonda. Una tarde, nuestra relación cambio para siempre.

Era una tarde normal, mi papá trabajaba todo el día y yo estaba de vacaciones, así que siempre nos quedábamos solos, yo estaba en mi habitación viendo Netflix mientras ella se la pasaba alrededor de la casa y ocasionalmente entraba a ver qué estaba haciendo. Esa tarde era especial, ella acababa de llegar del gimnasio, estaba sudada y con una ropa que remarcaba sus curvas, pero sobre todo, ese hermoso gran culo redondo que tenía.

Yo estaba viendo una serie, pero en realidad no prestaba mucha atención, la puerta estaba abierta y yo solo tenía un pantaloneta corta y como de costumbre no tenía camiseta. De repente, ella entró y me preguntó que hacía, yo le dije que no mucho y ella se sentó en la cama y comenzó a platicar. Después de solo unas preguntas me preguntó que si tenía novia y que si no me hacía falta una.

Las preguntas subían de tono y me decía que a veces el cuerpo pedía cosas que uno no debía negarle, cómo el sexo. Yo estaba hipnotizado por sus tetas en una blusa corta y como cada vez se acercaban más a mi. Ella notó que no apartaba mi mirada de ellas, y en un tono de voz más bajo y casi que susurrando me preguntó que si las quería tocar. Yo estaba en shock, no tenía nada de experiencia y mi papá podría llegar.

Llegó el momento, ella se bajó su blusa y sus hermosas tetas rebotaron, y dejaron ver unos pezones rosados perfectos esperando por mi. Yo no sabía cómo empezar, así que ella tomó mis manos y las puso sobre sus tetas, eran perfectas. Yo solo las apretaba, eran muy suaves y sus pezones cada vez se ponían más duros, ella puso su mano en mi cintura y bajo mi pantaloneta, dejando ver mi dura verga, mientras a su vez se bajaba su licra, ya sabía que podía venir.

Me dijo que me acostara y me preparara, ella se empezó a subir lentamente sobre mi, tomo mi pene con su mano y comenzó a donarlo lentamente con su clítoris, seguidamente me preguntaba si me gustaba. De repente, comenzó a meterlo lentamente, hasta que estuvo todo adentro, su cara de placer lo era todo, comenzó a gemir fuerte mientras cabalgaba duro, yo veía sus tetas rebotar mientras mis manos apretaban su culo mientras intentan no venirme tan rápido. Ella quería más, pero yo ya estaba a punto de terminar, así que se lo hice saber, era toda una mama caliente. Se bajó de mi verga y comenzó a masturbarme esperando por mi semen, el cual no tardó, deje su boca llena de semen, ella lo saboreo todo y se fue a limpiar, no sin antes decirme que lo haríamos más seguido ya que ella era un buena madrastra, jamás olvidaré esa tarde.

Una noche en la universidad

Una noche en la universidad, me había quedado a hacer un trabajo en equipo. Era el primer semestre y era el primer trabajo en equipo que debía hacer. Para mí sorpresa, mis compañeras de equipo fueron dos chicas buenas y tetonas que siempre estaban haciendo bromas y con la mejor actitud.

Yo era un chico normal, no muy atractivo, así que la verdad nunca imaginaria tener oportunidad con ninguna de las dos. La noche pasaba y nosotros seguíamos estudiando, así que decidimos tomar un pequeño descanso e ir a dar un paseo por la universidad, que a esa hora ya estaba completamente vacía.

En un momento, llegamos a la cafetería, era un salón muy grande lleno de mesas, cómo normalmente se usaba en la tarde, siempre tenía luz de día así que no tenía bombillos o luz en las noches. Decidimos entrar y quedarnos ahí un rato. Yo solo estaba caminando con las manos en los bolsillos, mientras mis compañeras iban detrás murmurando y diciéndose cosas entre ellas.

Pasó un rato, y yo estaba simplemente mirando por las ventanas, la noche era larga y ya estaba algo cansado. De repente, una de las chicas tocó mi hombro y me pidió que volteara, al voltear pude ver a las dos chicas completamente desnudas mientras se tocaban las grandes tetas que tenían, ya no sabía si estaba soñando o en realidad esto estaba pasando.

Me decían que me acercara y las tocará, que esa noche les podría hacer lo que quiera. Yo estaba muy tímido, pero una de ellas se puso de rodillas y bajo mis pantalones, mi verga ya estaba dura, y aún más cuando ella la metió en su boca tibia, era increíble verla mamando pene. La otra chica,  se sentó sobre una mesa y abrió sus piernas y comenzó a tocar su clítoris, tomó mi mano y la llevo a mojada y rosadita vagina, lentamente metí mis dedos mientras ella largo un gemido al ver que cada vez los metía más y más rápido.

La chica que estaba de rodillas se levanto e inmediatamente fue a besar a su amiga, no sin antes pedirme que la penetrara, yo estaba a punto de estallar, tenía a dos chicas buenísimas listas para mí. Ella se puso en cuatro y comenzó a lamer la vagina de su amiga, dejando su mojada vagina para mí, yo me acerqué y comencé a poner la punta de mi pene en la entrada de su vagina, solamente apreciando ese momento. En ese momento, ella se hizo para atrás y me gritó que lo metiera, así que la envestí inmediatamente, haciéndola gemir fuertemente. Les dije que estaba a punto de acabar y ellas como dos chicas buenas se pusieron de rodillas y abrieron la boca, era hermoso verlas con sus grandes tetas listas para mí, después de solo un minuto solté todo mi semen sobre sus bocas, ellas inmediatamente se besaron para compartirlo todo. Estábamos muy cansados, llenos de sudor pero esa noche será inolvidable ya que desde entonces siempre hacíamos los trabajos de la universidad juntos, y preferíamos que fuera en la noche.

Mi mamá y la mamá de mi amigo

Nunca olvidaré esa tarde. Estaba con mi mejor amigo en casa de su mamá, ella y mi mamá eran muy amigas y solían reunirse muy a menudo mientras nosotros salíamos a conversar o nos quedábamos arriba jugando videojuegos. Ella tenían mucho en común, estaban jóvenes, tenían un cuerpo espectacular ya que ambas iban al gimnasio y además eran madres solteras, pero jamás hubiera tenido pensamientos incestuosos sobre ellas. Una tarde, en la que estábamos en la parte de arriba como de costumbre, ellas se quedaron abajo en la cocina hablando de sus cosas, mi amigo y yo hacíamos bromas constantes sobre nuestras madres, yo le decía que su madre estaba buenísima y el broma a con lo mismo.

Pasó la tarde muy normal, y ya nos aburríamos de jugar, decidimos ir afuera. Para hacer eso debíamos pasar por la cocina, el lugar donde ellas estaban. Yo bajé primero, al momento de llegar a la cocina, pude escuchar un par de gemidos, y la verdad me dio mucha curiosidad. Asome mi cabeza y lo que ví era increíble. Mi madre estaba sobre el mesón de la cocina con su pequeño vestido y las piernas abiertas mientras la madre de mi amigo estaba entre sus piernas comiéndole su rica vagina, la cuál sonaba muy mojada.

Estaba en shock, pero no podía dejar de ver las tetas duras de la madre de mi amigo. Mi madre las tocaba y apretaba sus pezones, lo cual me ponía muy duro. Era de no creer lo que estaba haciendo, me estaba masturbando mientras veía como le hacían sexo oral a mi madre, era una escena de no perder. En un momento, pude ver cómo la madre de mi amigo le susurraba que la tocara, así que se levantó, bajo sus shorts y se puso contra la pared, mi madre sin dudarlo, bajó su mano y comenzó a meter sus dedos en esa apretada y rosadita vagina.

Las dos se estaban tocando, amabas metían y sacaban sus dedos rápidamente de sus vaginas mientras se besaban y ocasionalmente apretaban sus tetas. Para ese momento, yo ya me estaba masturbando viendo esa majestuosa escena. Sin esperármelo, la madre de mi amigo fijó su mirada en dónde yo estaba y logró verme, yo estaba en shock, pensé que diría algo, pero en su lugar sonrió, me tiró un beso y siguió besando las tetas de mi madre.

Yo estaba a punto de terminar, y al parecer ellas también, las podía escuchar gemir más fuerte y escuchaba como sus vaginas mojadas cada vez sonaban mucho mejor, de un momento a otro ví como la madre de mi amigo, tuvo un orgasmo increíble, su espalda se arqueó, le apretó las tetas a mi mamá mientras sus piernas temblaban y mi madre se chupaba los dedos, saboreando todos sus jugos. No podía creer que había visto a madresfollando en ese mismo momento mientras mi mano estaba llena de semen. Subí corriendo al baño a limpiarme y a intentar procesar lo que había pasado. Desde entonces, siempre le digo a mi madre que deberíamos ir más seguido, y como la madre de mi amigo ya sabe que yo sé, me deja ver cada vez más.

Follando con mi hermana

Mi hermana y yo teníamos una relación muy cercana, siempre estábamos juntas y nos contábamos todo, dormíamos juntas y éramos un par de hermanas lesbianas que se conocían muy bien, a veces demasiado bien.

Una tarde mientras estábamos solas en casa ocurrió algo que nos acercó aún más. Yo estaba en la sala viendo televisión y mi hermana estaba en el cuarto viendo vídeos en el celular, era verano así que ambas andábamos en ropa interior por la casa, yo era la mayo, soy un poco más alta, pelo rubio, delgada, pero con grandes tetas, mientras que mi hermana es delgada, un poco más baja, pelo castaño, pero con un culo increíble por jugar fútbol. La tarde pasaba y no hacíamos nada, decidí subir al cuarto a ver qué hacía mi hermana, mientras subía las escaleras podía escuchar unos gemidos que venían del cuarto, era algo raro, mi hermana estaba sola, pero escuchar eso me dio mucha curiosidad. Me puse afuera de la puerta y acerqué mi oído para oír mejor, podía escucharla gemir y gemir bien rico. Sin pensarlo y sin darme cuenta, me encontré a mi misma con mi mano bajo mis panties tocando mi clítoris en círculos y con mi vagina bien mojadita.

Pasaron un par de minutos y ya la calentura no me dejaba pensar, entré abruptamente abriendo la puerta sin aviso y lo que veía era espectacular. Mi pequeña hermana estaba ahí con sus piernas abierta, con una mano en uno de sus pechos, la otra en su clítoris y un vibrador metido en su vagina, la cual ya estaba escurriendo, su cara de placer si me excitó más, y el hecho de que no le diera pena me producían ganas de ayudarle a comer esa rica y mojada vagina que tenía.

Ella no sentía pena alguna, al contrario, me miró y se mordió los labios y sin mediar palabra continúo tocándose, yo me acercaba lentamente hacia ella y la verdad no sabía que hacer, solo sabía que estaba tan cachonda que quería que me comiera toda. Me acerque a la cama y lentamente dirigí mi mano entre sus piernas, ella quitó la suya, la llevo a mis pantis y comenzó a frotarme por encima, era una sensación deliciosa. Su vagina estaba tan mojada, que después de tocarla solo unos segundos tuve que lamer mis dedos porque quería probar el rico sabor de mi hermanita menor. Ella deslizaba sus dedos cuidadosamente por un lado de mi ropa interior y cuidadosamente los introducía en mi, cada vez más rápido. Era una faena, ella arqueaba su espalda mientras yo la tocaba y yo apretaba mis tetas mientras ella me metía sus dedos, era perfecto.

No podía aguantar mas, terminé mojándola toda, mientras ella sacaba ese vibrador que había comprado en la sex shop dos hermanas teniendo diversión era perfecto. Ambas estábamos exhaustas y muy mojadas, definitivamente teníamos que repetir está experiencia y eso fue lo que hicimos después en la ducha y durante todo ese día, a veces ella viene y me visita y ambas sabemos que la pasaremos bien rico.