En casa de mi amigo

Era tarde en casa de mi amigo. Habíamos estado haciendo tarea hasta tarde y no era seguro volver a casa, así que decidí quedarme a dormir allí. Ya era media noche y yo veía algo de sexo amateur. Mi amigo ya estaba dormido, pero estábamos en la misma cama. Yo estaba demasiado duro, y empecé a tocarme bajo las cobijas lentamente para no despertar a mi amigo.

Mi amigo estaba durmiendo sin camiseta, el echo de tenerlo tan cerca me hacía excitar aún más. Tenía mi duro pene en la mano, estaba masturbándome rápido, apunto de estallar. En ese momento, mi amigo se dio la vuelta y me miró. Fue incómodo, bajó su mirada y vio mi duro pene en mi mano. No sabía que decir, estaba totalmente avergonzado.

Mi amigo estaba riéndose, creo que entendía mi situación. En ese momento pude ver cómo se quitaba la cobija de encima dejando ver así el bulto en su pantalón, también estaba muy duro. Sabía lo que iba a pasar, puso su mano en mi pene y empezó a masturbarme, se sentía tan bien, sus manos estaban tibias.

Yo nunca había estado con otro chico, pero sin pensarlo dos veces fui con mi mano a buscar su pene. Para mí sorpresa era grande, y se sentía bien en mi mano así que empecé a masturbarlo también. La idea de tocarlo y que me tocara me estaba volviendo loco, ya no podía aguantar más. Ambos estábamos sudando y gimiendo, se sentía muy bien. En un momento el paró, pensé que ya no iba a seguir, pero para mí sorpresa bajó con su boca y lo empezó a chupar. Lo hacía muy bien, su boca estaba tibia y me encantaba. No paraba de decirme: “que rico sabe” mientras subía una de sus manos y ponía sus dedos en mi boca.

Estaba a punto de terminar y la verdad, quería terminar en su boca. Justo como lo había visto en esos video porno gay gratis. Sin arrepentirse me dijo: “termina en mi boca”. Eso fue todo, un chorro de semen salió e inundó su boca, mientras él seguía diciéndome lo rico que sabía. Voltee a verlo y tenía la boca llena. Parecía disfrutarlo.

Mientras tanto, con una de sus manos, él seguía masturbándose. Lo hacía cada vez más rápido y yo estaba desesperado porque terminara en mi cara, quería ver cómo se sentía. En un momento me dijo que estaba a punto de hacerlo así que me puse en posición y esperé a sentir su cálido semen en mi cara. Soltó un gemido y dejo salir todo su fluido tapando así mis ojos. Me encantaba, nunca lo había hecho antes.

Pareció hacerle gracia verme así porque de inmediato fue al baño y trajo algo de papel para limpiarme. Había Sido un momento estupendo. Se recostó en la cama y yo hice lo mismo. Estábamos muy cansados. Puso un brazo sobre mi y cerró los ojos. Yo no creía lo que acaba de pasar, lo único que tenía claro es que ese había Sido uno de los momentos más increíbles de mi vida.

Desde ese entonces me quedaba a hacer la tarea más seguido en casa de mi amigo, parece que de alguna forma no podía vivir sin su rico pene. A lo mejor nuestra amistad era más fuerte ahora.