Las pantis de mi Madrastra

Bueno, por dónde empiezo? Estás historias son de esas que parecen fantasías pero que al final del día recordaré toda mi vida. Era una tarde y yo veía videos porno familiar eso lo llevaba haciendo resiente mente, desde que mi madrastra llegó tenía fantasías con ella todo el tiempo. Ella era una mujer hermosa, joven, buenas tetas, un culo de gimnasio y pelo castaño, no podía parar de contar las veces que me había corrido pensando en ella. Una de esas tantas tardes, me encontraba solo en casa ya que ella salía a trabajar todos los días y mi papá siempre estaba de viaje. No había mucho que hacer, me aburría, estaba en vacaciones de la universidad y ninguno de mis amigos estaba disponible. Me propuse a organizar un poco la casa, para que mi madrastra no tuviera que hacer mucho cuando llegara, quería tener un buen gesto con ella.

Todo iba bien, la música sonaba y yo barría y organizaba todo un poco, no pretendía entrar al cuarto de mi padre pero la puerta estaba entre abierta así que decidí organizar solo un poco. Al momento de entrar, ví unos pantis sobre la cama. Todo mi cuerpo quería tomarlos y sentirlos, mi pene se puso duró inmediatamente pensado en que eso había estado tocando el cuerpo perfecto de mi madrastra.

Miré la hora, aún faltaba un tiempo para que ella llegara, tomé esos pantis en mi mano y comencé a masturbarme, los olí, olían a ella, eso me excitaba tanto, me quería correr y limpiar todo mi semen con ellos, dejarlos allí y que ella los encontrara, era solo un fantasía pero en ese momento de éxtasis eso era lo que deseaba. Estaba apunto de acabar cuando escuché que alguien aclaro la garganta haciéndose notar en la puerta de la habitación.

Era mi madrastra, ella me estaba viendo masturbarme con sus pantis en mi mano. Me quería morir, al ver su cara, no ví enojo, ví una sonrisa pícara que de inmediato me dieron a entender que quizá le gustaba lo que estaba pasando. Todo pasó muy rápido, ella era toda una madre caliente. Se acercó, me dijo que necesita ayuda y sin decir más tomó mi pene y empezó a masturbarme rápidamente, era el paraíso.

Sus manos suaves, se mordía los labios, y podía ver qué sus pezones se ponían duros bajo el vestido que llevaba. Yo no aguantaba más, le dije que ya iba a terminar. Se puso de rodillas y puso mi verga en su boca, estaba tan tibia, fue inmediato, todo mi semen estaba en su boca, ella hacia sonidos de placer, cómo si le gustará el sabor. Saco mi pene de su boca, tomó los pantis que yo tenía antes y limpio el semen que quedó alrededor de su boca. Fue una maravilla, me dijo que eso era todo por el momento. Salí de la habitación, apenado pero sin poder creer lo que había pasado, fueron unas vacaciones interesantes, tuve muchos más encuentros con ella y con su cuerpo perfecto.