Mi hermana y mi prima

Era navidad y toda la familia estaba reunida. Ya había pasado la cena y la media noche así que los mayores estaban en su mayoría borrachos o durmiendo. Yo estaba con mi hermana y mi prima, ellas eran más grandes que yo, pero aún así podía notar a mi hermana cachonda. No lo podía esconder, había estado mirándose con mi prima de una manera muy directa durante toda la noche.

De un momento a otro noté como se ambas subieron las escaleras, yo me quedé en la sala, pero ya sospechaba que iban a hacer algo. La verdad, es que mi hermana estaba buena. No muy alta, delgada y en ese momento llevaba un short muy corto y un suéter. Mientras que mi prima era un poco más baja y llevaba un vestido que dejaba ver sus piernas delgadas pero un culo redondo que me había tenido imaginándolo desnudo desde que llegó.

Ya habían pasado unos 15 minutos desde que subieron y aún no había señal de ellas. Yo estaba poniéndome algo ansioso, pero la idea de imaginarias a ambas teniendo sexo empezaba a poner algo duro. Pasado el rato, decidí subir a ver dónde estaban, miré los cuartos y no las encontré así que solo quedaba el baño.

A medida que me acercaba podía escuchar unos gemidos muy leves. Cada vez que me acercaba más, mi verga iba poniéndose aún más dura porque imaginaba lo que había adentro. Esperé por un momento antes de entrar, pero después de tocarme un rato por encima del pantalón tomé la decisión de entrar.

Para mí sorpresa, vi como mi hermana tenía sus dedos en la vagina de mi prima mientras mi hermana se tocaba sola. Las dos se quedaron atónitas. Pero inmediatamente me dijeron que por favor no dijera nada. Yo no pensaba decir nada. De hecho, quería seguir viendo.

Mi prima bajó su mirada y vio como mi pene sobresalía. En ese momento, mi hermana dijo: “ven, ayúdame”. Tomó mi mano, y la llevó a la rica vagina de mi prima. Estaba tan mojada que mis dedos se deslizaron hacía adentro haciéndola gemir mientras mordía sus labios.

Mi hermana sabía que estaba haciendo un buen trabajo, así que empezó a masturbarme mientras con su otra mano seguía tocándose. Los tres estábamos gimiendo empapados en sudor. Podía ver cómo los pezones de ambas se marcaban y ponían duros, yo ya estaba a punto de terminar.

Mientras les decía que quería correrme, ambas se pusieron de rodillas. Yo me levanté y empecé masturbarme mientras veía como mi hermana abría su boca y mi prima ponía sus manos en sus tetas juntándolas y alistándolas para mí. Yo no soportaba más, y mientras mi semen salía de mi pene, podía ver cómo sus tetas y boca se llenaban de él. De verdad les gustaban y lo saborearon entero, justo como lo había visto en unos vídeos pornoincestos.

Al parecer fue una buena idea subir a ver qué hacían porque lo repetimos un par de veces en esa navidad.