Los pantis de mi hermana

Era una noche fría y yo como de costumbre, estaba viendo porno familiar. No era raro, desde pequeño me había sentido atraído por mi hermana mayor. Ella se cambiaba en frente de mi sin ningún pudor y me dejaba ver sus hermosas tetas. La verdad, a ella no le importaba mucho. Yo me masturbaba todo el tiempo pensando en ella, espiándola mientras se duchaba y hasta llegue a verla tocándose un poco, era increíble, tenía una hermosa vagina que me hacía imaginar penetrándola.

Ella era rubia, no muy alta, pero tenía unas tetas hermosas y un culo que me hacía alucinar. Una noche, entré a su cuarto mientras ella no estaba, miré sobre su cama y pude ver sus pantis. Eran negros, tan sexis que no pude evitar acercarme, me estaba poniendo tan duro que al momento de olfatearlos sentía que iba a mojar mis pantalones, era hermoso, tal cual como lo había imaginado.

Estuve ahí por un rato, mientras con una mano tenía sus pantis, con la otra me estaba masturbando cómo nunca antes, pensando en cómo ese pedazo de tela había estaba rozando su rica vagina antes, estaba a punto de terminar cuando noté que alguien me estaba observando. Era mi hermana, pero no se veía enojada. De hecho, estaba sonrojada. Me preguntó que si le gustaba como olían. Me sorprendió, pensé que iba a odiarme al verme así, pero no.

Yo estaba avergonzado, pero la idea de tenerla en frente hacía que mi verga se pusiera más dura. Ella se acercó y para mí sorpresa puso su mano en mi pene y lo llevó directamente a su boca, yo no sabía que hacer, ya mi pene estaba empapado y a punto de explotar y su boca estaba tan tibia que me hacía sentir que no podía contenerme más. Me miraba fijo a los ojos y en uno de eso momentos tomó mi mano y la puso sobre una de sus tetas, estaba tan firme, podía sentir su pezón por encima de la blusa, era el paraíso.

¿Qué más podía pedir? Ya no quería terminar, pero ella la chupaba cómo nadie. Para mí sorpresa, ella se levantó, se quitó la blusa haciendo rebotar sus ricas tetas y se acostó en la cama, bajó su short, se quitó sus pantis y abrió las piernas. Tenía su vagina empapada, mientras ella se tocaba, me hacía señas con las manos para que me acercara. Yo ya no podía más, en cuanto pude, metí mi verga en su vagina húmeda y ella gimió, estaba tan rica y tan mojada que con una sola vez me hizo terminar. Estaba llena de mi semen y respiraba agitadamente, la cama empapada de los dos, cómo en una de esas películas porno incestos.

Ella me miró con una sonrisa pícara, tomó sus pantis, me los dio y dijo: “quédatelos, hermanito”. Creo que con eso ya podré recordarla. A veces cuando sale de ducharse, pasa por mi cuarto y deja caer la toalla dejándome ver esa rica vagina rosadita. Quien sabe, tal vez lo volvamos a hacer.

La delicia oculta en las pollas eyaculando y las corridas internas

El acto sexual en sí resulta siempre una actividad extremadamente placentera, el preámbulo, las caricias sensuales y la excitación mutua entre una pareja es algo definitivamente encantador, pero si existe algo que no se debe ignorar y a lo que se le debería rendir honores es a las corridas internas.
Las corridas internas son el regalo de un buen sexo, en donde el hombre entrega desde lo más profundo de sí la evidencia de la más intensa satisfacción, dejando en el momento ideal del sexo su firma caliente de que lo que acaba de hacer ha llegado a buen término.
Hay muchos mitos sobre si cuando un hombre se corre dentro del cuerpo de su pareja de turno esa persona también siente placer, pareciera que al respecto no debería haber dudas. El sentir que la pareja ha alcanzado el clímax es una de las sensaciones más extraordinarias que una persona puede tener, los sonidos, la vibración del cuerpo y el resto de cosas que el hombre experimenta mientras se corre para algunos amantes resultan ser deliciosas y cada una de esas fases, hasta sentir la corrida dentro de su ser para muchos son memorables.
Tan sólo de ver una corrida interna, así no se esté recibiendo causa placer en algunos individuos, sino pregúntenselo a los amantes del porno que buscan esta clase de espectáculos calientes en sus clip preferidos.

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