En los baños del colegio

Al llegar, entré a uno de los baños y bajé mi pantalón. Tenía una increíble erección, estaba húmedo y apunto de estallar. Sin pensarlo dos veces empecé a masturbarme. No me importaba nada, estaba tan mojado que se podía escuchar el ruido que hacía mi mano al frotar mi pene. No pensaba en nada más cuando de repente, alguien tocó la puerta. Me detuve, me asustó un poco. “¿que haces ahí?”, Preguntó otro chico. “Nada” respondí un poco agitado. ”¿Acaso necesitas ayuda?”. En ese momento me puse helado. Nunca había estado con un chico, pero estaba tan caliente que abrí la puerta.

Eran las 10 de la mañana y era un día normal en la escuela. Yo como de costumbre había visto un vídeo de porno duro antes de ir a clase y no podía dejar de pensar en ello. A mitad de la clase empecé a notar como mi pene se ponía cada vez más duro así que tomé mi mochila, la puse a la altura de la cintura para tapar mi erección y pedí permiso para ir al baño.

Era un chico moreno, más alto que yo. Por lo que podía ver, había estado tocándose un poco porque traía un bulto en su pantalón. Fue inmediato. Se quitó el pantalón y dejo ver su enorme verga, me volví loco. Nunca había tocado una más que la mía. Pero en teoría, debería saber cómo hacerlo. Bajé mi mano y empecé a masturbarlo, era muy grueso. El chico estaba muy agitado, también me masturbó. Parecía tener experiencia porque lo hacía de una manera que me hacía tener escalofríos.

En un momento, me dijo: “métemelo” y se dio la vuelta poniéndose en cuatro. Yo nunca lo había hecho. Tenía un culo grande, que me llamaba. Dirigí mi pene lentamente hacia el, y haciendo un poco de presión lo metí hasta el fondo. Se sentía mejor que cualquier cosa que hubiera hecho antes. Ambos gemíamos de placer. Mientras lo penetraba, una de mis manos rodeaba su cintura para tocar esa gruesa verga quien ya estaba goteando.

Estaba a punto de terminar, quería llenarle ese culo de semen, moría por verlo escurriendo. Cada vez se lo metía más rápido y su pene no paraba de escurrir semen. Parecía que se había venido un par de veces. No pude contenerme más y estallé. Era demasiado, ambos gemimos, parecía que el podía sentirlo adentro de su culo tan cálido. Saqué mi pene, y pude ver cómo salía todo mi semen, era lo mejor que había visto.

Mientras tanto, mi mano ya empapada de sus fluidos hizo que terminara llenándola aún más de semen. La pasé por mi boca saboreándola toda, era un espectáculo. Algo parecido a lo que había visto antes en algún video gay xxx.Sabía mejor de lo que imaginaba. El chico y yo nos limpiamos un poco y salimos. Era extraño, me dio un tierno beso en los labios y se fue.

Al momento de llegar a clase, mis piernas se sentían débiles, no podía dejar de pensar en ese moreno pene. Quería tenerlo de nuevo.