Mi madre caliente

Eran las 4 de la tarde, me había quedado en la escuela a hacer un poco de trabajo extra para subir una nota, pero no dejaba de pensar en mi madre caliente. La había visto tomándose unas fotos a solas en su cuarto de sus tetas, y curiosamente me llamaban la atención. Ya la había avisado a mi mamá que llegaría un poco más tarde de lo habitual. En ese momento, recibí un mensaje de mi mamá que decía: “ven rápido, no hay nadie más en casa”. Sabía que se había equivocado, pero me intrigaba el echo de pensar en que quería hacer mi madre sola en casa.

Mi mamá era alta, tenía un buen cuerpo, siempre iba al gimnasio, grandes piernas y buenas tetas. Mis amigos siempre hacían comentarios al respecto. Me dirigí a casa lo más rápido que pude, la idea de pensar en mi mamá con sus grandes tetas gimiendo de placer hacía que en el camino mi pene se fuese poniendo duro.

Antes de entrar, intenté no hacer ruido y abrí la puerta lentamente. No parecía haber nadie, pero a medida que entraba más empezaba a escuchar unos gemidos que venían del cuarto de mamá. En ese momento, ya mi pene estaba tan duro que se podía ver prominente sobre mi pantalón. Al asomarme al cuarto, pude ver a mi madre con sus piernas abiertas. Mientras con una mano tocaba su vagina la otra pellizcaba uno de sus pezones. La cara de placer que tenía hizo soltará mi mochila en el suelo interrumpiéndola.

Ella me miró y dijo exaltada: “¿Qué haces aquí?”. Le expliqué que había salido más temprano. Mientras se tapaba con una toalla me decía: “no estaba haciendo nada malo, además ya estás grande como para que me entiendas”. Mientras pronunciaba esas palabras, su mirada bajó hacia mi pantalón.

“Hijo, ¿y eso por qué?”, preguntó ella mientras se acercaba. “¿Acaso te gustó lo que viste?”. Yo no sabía que hacer, en eso ella se acerca aún más y pone su mano en mi pene sobre el pantalón. “Que duro está”, dice. Yo tímidamente pongo mi mano en una de sus tetas. En ese momento, siento como ella baja mi pantalón y toma mi pene. Yo estaba a punto de estallar cuando ella empezó a masturbarme. La escena era increíble, cómo en uno de esos videos porno incestos. Era increíble ver cómo sus tetas con esos duros pezones se movían al ritmo de su mano.

Yo intentaba no terminar pues se sentía muy bien. Mientras ella llevaba mi pene a su boca podía ver con su otra mano frotaba su vagina, estaba tan mojada que sus dedos escurrían. De un momento a otro me preguntó: “¿Hijo, quieres hacerme terminar?”. Yo no lo dudé y dije que si. Ella me recostó en la cama y con mucho cuidado puso mi pene en su jugosa vagina, podía escuchar lo mojada que estaba mientras gemía, sus tetas brincaban, era maravilloso.

Ya en un momento no pudo contenerme más y descargué todo mi semen adentro de ella. Ella pareció disfrutarlo porque sonrió, estábamos empapados, ella se bajó de mí, me miró y me dijo: “buen chico”.

Parece que mamá puede enseñarme más cosas.

Las ventajas y desventajas del sexo en grupo

El sexo grupal es una de las categorías xxx mejor valoradas. No se le puede atribuir la práctica del sexo en grupo a la actualidad con su explosión de libertad sexual, ya desde la antigüedad las orgías formaban parte de la cultura en muchos pueblos y más tarde con la adopción de algunas prácticas religiosas se convirtieron en un tabú.

Las discusiones sobre el sexo en grupo en la sociedad moderna tuvieron lugar luego de la revolución sexual, y hasta ahora se debate su aceptabilidad; muchas veces el resultado final de esas discusiones recaen en la satisfacción de los practicantes, es decir, que si existe una plena satisfacción y placer no deberían tildarse de inmorales ni prohibir esta práctica.

En fin, son muchas las opiniones encontradas respecto al tema, aquellos más conservadores lo verán como una inmoralidad de la juventud ignorando el origen de la práctica, y otros más abiertos y dispuestos con la revolución sexual tendrán otra óptica de ello. De cualquier forma como todo, el  sexo en grupo tiene ventajas y desventajas y a continuación se presentarán algunas de ellas:

Continue reading