Con mi abuelo en la piscina

Era una linda tarde de verano y yo como de costumbre estaba en casa de mis abuelos, mi abuela había salido a comprar comida y yo estaba en la piscina con mi abuelo quien tomaba el sol. Yo soy una jovencita de 19 años con muy buenas tetas y piernas grandes así que estaba tomando el sol y disfrutando el agua mientras mi abuelo estaba en una silla a un lado mirando su celular. Después de un tiempo empecé a notar que mi abuelo me miraba un poco más y más y la verdad eso me excitaba un poco.

Después de pasado un rato decidí acostarme un rato de espaldas y tomar el sol, pero al momento de voltear a ver a mi abuelo pude ver cómo es la bermuda que llevaba puesta se le marcaba una gran verga muy dura. Estaba muy ansiosa sobre que debía hacer, mis pezones se pusieron duros y de inmediato pensé en esos vídeos porno incestos que había estado viendo. Me acerque un poco más por medio de la piscina y espere a ver qué decía. Para mí sorpresa, decidió meterse a la piscina conmigo y yo ya estaba preparada.

Después de nadar un poco se acercó a mí y me habló un poco, mientras lo hacía se iba acercando más hasta que no resistí y mandé la mano a su duro pene. El se sorprendió, pero me sonrió ya quería sentirlo adentro de mi vagina. Me fui hacia un muro en la piscina y me puse de espaldas de inmediato pude ver cómo por debajo del agua movía su mano. Me volvía loca ver cómo mi abuelo se masturba. Se acercó y apretó mi culo, puso una mano en mis tetas y empezó a besarme el cuello, yo ya quería que me lo metiera

Fue muy loco, abrió mis piernas y lentamente puse su gruesa y dura verga en mi vagina, empecé a gemir muy fuerte mientras el apretaba mis tetas, decidí darme la vuelta y poner mis piernas alrededor de su cintura y así sentirlo mejor, empezó a hacerlo más duro y yo estaba a punto de terminas, el besaba mis tetas y con sus manos apretaba mis nalgas mientras movía sus caderas. A pesar de ser un viejo aún se movía muy bien.

Después de un rato de placer me dijo que estaba a punto de terminar, así que le dije que saliera de la piscina y que lo hiciera en mis tetas. Salimos y yo me puse de rodillas mientras el se masturbaba sin separar una de sus manos de mis tetas hasta que estalló y las llenó todas de leche, yo mientras tanto, me tocaba debajo de mi tanga mientras sentía la leche calentita en mis pechos.

Después, solo me miró, sonrió y se fue. Yo me metí a la piscina para limpiarme un poco y esperar a la abuela. Ahora, de vez en cuando me gusta ir a visitarlos y aún mejor cuando mi abuela no está en casa para así poder repetir esa rica tarde en la piscina.

Picantes variedades y consecuencias de una sex shop

Hoy en día muchas son las parejas que recurren a las curiosidades que se pueden encontrar en una sex shop para compartir momentos picantes. Estos lugares tienen una variedad increíble en la que se pueden seleccionar juguetes para todos los gustos y ocasiones.

Puede que para algunos sea una perversión, pero lo cierto es que hacer uso de algunos implementos que potencialicen el placer que podemos sentir cuando tenemos sexo con nuestros amantes no es ningún pecado.

Los artículos que se expenden en este tipo de locales ayudan a las parejas a incrementar la creatividad en la cama, y por ende hacen que sus encuentros sexuales sean muchos más intensos y satisfactorios. La imaginación hace de las suyas, y convierte la cotidianidad en una experiencia realmente excitante.

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