Con mi entrenador de gimnasio

Mi entrenador de gimnasio siempre ha llamado mi atención. Un hombre alto, fitness y con un culo que moría por comerme. Yo no estaba mal, pero estaba recién iniciando en el gimnasio así que era un poco más flaco no como el típico chico gay xxx pero si con muchas ganas de tener así sea una pequeña oportunidad con mi entrenador. Una tarde, llegué al gimnasio un poco más temprano de lo habitual y mi entrenador recién estaba calentando. Después de saludarnos y charlar por un breve momento me pidió que le ayudara a estirar. Era el momento perfecto para tocar un poco ese cuerpo perfecto que tenía. Era delicioso, unas piernas grandes y unos glúteos bien firmes que se le marcaban en una apretada sudadera que llevaba en ese momento.

El estaba muy cómodo con mis manos alrededor de el y lo que me suspiró en un momento hizo que todo mi cuerpo se erizará. Mientras lo tomaba por la espalda para ayudarle a estirar sus piernas, tomó mi mano y la puso en una de sus nalgas, me miró y me susurro “¿Te gusta?”. Eso cambio todo el día, con una sonrisa nerviosa le respondí que sí y terminamos el ejercicio.

Después de un rato mientras yo continuaba con una de mis rutinas pero sin dejar de pensar en lo que había pasado, escuché como el me llamaba desde el cuarto donde guardaban las pesas, al momento de ir estaba muy nervioso, pensé que me iba a decir que no le dijera a nadie lo que había sucedido. Al llegar al lugar donde estaba, me sorprendió ver qué se estaba quitando la sudadera quedando desnudo. Me miró y me dijo: ”Si te gusta cómelo!”. Yo sin pensarlo dos veces y obedeciendo como un perra, me agaché y le comencé a comer el culo que moría por penetrar. Estaba increíble, mi verga goteaba y su verga también estaba muy dura, yo ya quería penetrarla así que eso hice. Me levanta y como si fuese un sueño penetre ese rico y gran culo una y otra vez mientras el gemía de placer mientras se masturba. Era el sueño, ambos empapados en sudor y listos para terminar, aunque yo quería hacerlo adentro el me dijo que por favor lo hiciera en su boca, que quería saborearlo todo. Así que cumplí y como en eso videos de porno duro le tiré toda mi leche en la boca, el la disfrutaba toda mientras yo veía como su semen estaba por todo el piso en sus manos.

Esa tarde de gimnasio lo hicimos un par de veces, cada una mejor que la otra y creo que no hay mejor cardio que el que hacemos el y yo cada vez que podemos. Amo ver cómo mi musculoso y rudo entrenador pide a gritos que le llene ese gran culo y boca de leche, haciéndolo mi perra vas vez que quiere y lo mejor, sabiendo que siempre voy a hacer un buen ejercicio cada que vaya al gimnasio.