Una noche en la universidad

Una noche en la universidad, me había quedado a hacer un trabajo en equipo. Era el primer semestre y era el primer trabajo en equipo que debía hacer. Para mí sorpresa, mis compañeras de equipo fueron dos chicas buenas y tetonas que siempre estaban haciendo bromas y con la mejor actitud.

Yo era un chico normal, no muy atractivo, así que la verdad nunca imaginaria tener oportunidad con ninguna de las dos. La noche pasaba y nosotros seguíamos estudiando, así que decidimos tomar un pequeño descanso e ir a dar un paseo por la universidad, que a esa hora ya estaba completamente vacía.

En un momento, llegamos a la cafetería, era un salón muy grande lleno de mesas, cómo normalmente se usaba en la tarde, siempre tenía luz de día así que no tenía bombillos o luz en las noches. Decidimos entrar y quedarnos ahí un rato. Yo solo estaba caminando con las manos en los bolsillos, mientras mis compañeras iban detrás murmurando y diciéndose cosas entre ellas.

Pasó un rato, y yo estaba simplemente mirando por las ventanas, la noche era larga y ya estaba algo cansado. De repente, una de las chicas tocó mi hombro y me pidió que volteara, al voltear pude ver a las dos chicas completamente desnudas mientras se tocaban las grandes tetas que tenían, ya no sabía si estaba soñando o en realidad esto estaba pasando.

Me decían que me acercara y las tocará, que esa noche les podría hacer lo que quiera. Yo estaba muy tímido, pero una de ellas se puso de rodillas y bajo mis pantalones, mi verga ya estaba dura, y aún más cuando ella la metió en su boca tibia, era increíble verla mamando pene. La otra chica,  se sentó sobre una mesa y abrió sus piernas y comenzó a tocar su clítoris, tomó mi mano y la llevo a mojada y rosadita vagina, lentamente metí mis dedos mientras ella largo un gemido al ver que cada vez los metía más y más rápido.

La chica que estaba de rodillas se levanto e inmediatamente fue a besar a su amiga, no sin antes pedirme que la penetrara, yo estaba a punto de estallar, tenía a dos chicas buenísimas listas para mí. Ella se puso en cuatro y comenzó a lamer la vagina de su amiga, dejando su mojada vagina para mí, yo me acerqué y comencé a poner la punta de mi pene en la entrada de su vagina, solamente apreciando ese momento. En ese momento, ella se hizo para atrás y me gritó que lo metiera, así que la envestí inmediatamente, haciéndola gemir fuertemente. Les dije que estaba a punto de acabar y ellas como dos chicas buenas se pusieron de rodillas y abrieron la boca, era hermoso verlas con sus grandes tetas listas para mí, después de solo un minuto solté todo mi semen sobre sus bocas, ellas inmediatamente se besaron para compartirlo todo. Estábamos muy cansados, llenos de sudor pero esa noche será inolvidable ya que desde entonces siempre hacíamos los trabajos de la universidad juntos, y preferíamos que fuera en la noche.